Los británicos votan a favor de salir de la Unión Europea

Cameron y su sucesora como primera ministra, Theresa May. /
Cameron y su sucesora como primera ministra, Theresa May.

Theresa May releva al Cameron como primer ministro y el país trata de discernir cómoserá su futuro, fuerao dentro de la Unión Europea

OCTAVIO VILLA

El Reino Unido vive momentos de intensa incertidumbre sobre el futuro, después de que el 23 de junio el país votase en referéndum a favor de la salida de la Unión Europea, con un 51,9% de votos a favor de lo que se ha dado en conocer como Brexit.

La consecuencia inmediata de la consulta popular fue el anuncio del primer ministro británico, el conservador David Cameron, de que dimitiría antes del próximo congreso nacional de los tories. Pero los acontecimientos se aceleraron y acabó dimitiendo días después, entre presiones internas e internacionales y mientras los mercados clamaban porque el panorama se aclarase. Su sucesión también se precipitó, y tras la retirada de Andrea Leadsom, Theresa May fue proclamada como sucesora de Cameron. May asumió el encargo de formar gobierno el 13 de julio.

Desde entonces, esta líder conservadora ha tenido que navegar a dos aguas. En el interior, un análisis más reposado del referéndum conlleva cuestiones interesantes. Por ejemplo, tanto Irlanda del Norte como Escocia votaron muy claramente a favor de permanecer en el seno de la Unión Europa. También Gibraltar votó por seguir en la UE, añadiendo de paso un factor de inestabilidad en las relaciones británicas con España.

También hubo, en Gales y muy especialmente en Inglaterra, una clara división entre el voto de las zonas más urbanas, favorables a seguir en la UE, y las rurales, donde el Brexit se impuso con rotundidad.

Y mientras muchos británicos lamentan el bajo nivel de participación en el referéndum, desde la Unión Europea comenzó a exigírsele al Reino Unido celeridad en la adopción de las medidas que deba tomar a partir de ahora.

Más aún, el resultado del referéndum no es vinculante. El Parlamento, para salir de la UE, tendría que derogar leyes como la European Communities Act, de 1972, momento en el que la Cámara de Comunes podría tumbar cualquier iniciativa en tal sentido. Otra opción es que se adelanten las elecciones generales previstas para 2020, en las que podría vencer un partido con la promesa de mantener al Reino Unido en la UE, argumentando que el resultado de unas elecciones generales es más vinculante que los resultados de un referéndum.

 

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