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«Si no te adaptas, te desesperas»

«Si no te adaptas, te desesperas»
Fernando Cuenco Nava, con su mujer, Marianela, y el hijo de la pareja, en Panamá.

Fernando Cuenco ha creado en Panamá su propia empresa de comunicación

Azahara Villacorta
AZAHARA VILLACORTAGijón

En Panamá, hay una comunidad de asturianos «con un rango de edad que llega casi hasta los cien años». De aquellos que emigraron en la posguerra a los de última generación, que salieron de España durante la crisis. Y, entre los del periodo intermedio, está el periodista Fernando Cuenco Nava, que llegó al país centroamericano para cinco meses al terminar la carrera y lleva allí más de tres lustros.

Son asturianos con los que aprovecha para hacer patria. «Sobre todo, con Hilario Suárez, de Nadóu (Coaña) y que tiene el mejor bar español de toda Centroamérica, un auténtico chigreru. Y también con un grupo de oviedistas con los que montamos hace tres años la Peña Real Oviedo Panamá», cuenta.

Pero Fernando Cuenco tiene también «muy buenos amigos panameños y de otras partes del mundo, porque Panamá es un lugar que acoge a muchos emigrantes de América, Europa y Asia». Y porque sabe que, «si no te adaptas, te desesperas y terminas huyendo», y que «no se puede vivir como un extranjero indefinidamente» a pesar de que «la vida es muy diferente a la de España por las costumbres, los horarios, el clima o la manera de hacer negocios. Es decir: uno comparte el mismo idioma, aún con importantes diferencias. El resto implica un cambio radical de mentalidad, comida, música... Básicamente, de todo. Hay personas que toleran el cambio y otras que no».

Allí llegó en 2002 junto con Marianela, a la que conoció en Nicaragua, que luego se convertiría en su mujer y con la que hoy tiene un precioso bebé de once meses, una mezcla genética perfecta y «un terremoto». Y lo hizo de la mano de una gran agencia de comunicación española, de la que decidió independizarse en 2005 para fundar su propia firma, Logos Comunicación, con la que desarrolla proyectos en toda Centroamérica y en algunos países del Caribe.

«Una empresa, por cierto, que me tuvo ilegal en el país durante los dos años que trabajé allí. Muchos empresarios españoles van por el mundo sentando cátedra de cómo hacer negocios y, en el fondo, andan navegando por ahí con bandera de pirata», critica este emprendedor, que, en cambio, ha encontrado en aquellas latitudes «un país de oportunidades, con muchas áreas por desarrollar y que busca cada día ser más competitivo».

«Geográficamente, es un sitio perfecto para ser uno de los puntos logísticos más importantes del mundo, con el canal uniendo dos océanos, un aeropuerto internacional en expansión y cada día más inversiones en infraestructuras. Tiene también un sector bancario internacional muy dinámico que, además, está tratando de actualizarse a las nuevas exigencias mundiales. Sobre todo, en materia de seguridad y control de activos relacionados con el lavado de dinero». Acuérdense de los traídos y llevados papeles de Panamá.

Un lugar donde «a los españoles se les trata con cariño». Eso sí: «Casi siempre piensan que somos todos gallegos y que siempre somos del Barcelona o del Madrid. Los del Oviedo nos salvamos porque tenemos a Dely Valdés, que es un icono en Panamá y militó en nuestro equipo», bromea.

Así que, a estas alturas de su película centroamericana, saber si algún día volverá «ye la pregunta del millón». «¿Después de dieciséis años podría reconvertirme a España? Definitivamente, volvería a Oviedo. ¿Y a qué me dedicaría? Son preguntas que me asustan porque no sé respondérmelas», confiesa. Y, desde allí, de Asturias siempre escucha «que la cosa está mal, que está muy floja, que no hay trabajo. Pero luego, en general, todo el mundo tira para adelante, se sigue saliendo, los chigres y las sidrerías están llenos, la gente marcha de fin de semana... Si te digo el tiempo que tengo yo de no ir a pasar un día a la playa, te echas a llorar».

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