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«Para alquilar un piso necesitamos cinco cartas de recomendación»

«Para alquilar un piso necesitamos cinco cartas de recomendación»
Luis Fernández-Vega y su mujer, Cristina Fernández, en Miami.

Luis Fernández-Vega pertenece a la quinta generación de la saga de oftalmólogos

Azahara Villacorta
AZAHARA VILLACORTAGijón

Pertenecer a la quinta generación de la saga de oftalmólogos Fernández-Vega supone, además de un orgullo, toda una responsabilidad. Así que Luis Fernández-Vega Cueto-Felgueroso (Oviedo, 1985) anda en «complicadas negociaciones con la familia» -bromea- para ver cuándo regresa de Miami, donde vive desde agosto, para integrarse en el equipo del prestigioso Instituto de Oftalmología ovetense, donde sabe que está su futuro.

Una línea trazada que empezó cuando se fue a estudiar Medicina en la Complutense. «Mis padres querían que saliera de Asturias y que, además, estudiara en una universidad pública», cuenta. Y, de ahí, a hacer la residencia en Barcelona durante cuatro años, tras los que volvió a Oviedo para entender el funcionamiento del Instituto Fernández-Vega, formarse en cirugía refractiva y córnea junto a su padre y el doctor Alfonso y acabar su tesis doctoral sobre tratamiento de queratocono, que leyó en abril de 2016 y por la que obtuvo un 'cum laude'.

El rumbo de Luis Fernández-Vega ampliaría poco más tarde horizontes y, tras un duro proceso de selección, lo escogieron para hacer un 'fellowship' (o superespecialidad) en el Moorfields Eye Hospital de Londres, el primer hospital monográfico de oftalmología de la historia. «Fue una experiencia muy enriquecedora que me abrió muchas puertas», cuenta. Entre ellas, la del sueño estadounidense. Así que, en cuanto surgió la oportunidad, Luis no dudó en trasladarse a Florida para trabajar en el departamento de Córnea, Catarata y Cirugía refractiva del Bascom Palmer Eye Institute, el centro reconocido como el número uno en oftalmología en Estados Unidos.

«Pensé que una oportunidad así no la podía perder. Incluso me daban una beca de la Sociedad Europea de Oftalmología, así que era irrechazable. Además de aprender distintas patologías, ves enfoques diferentes y conoces a gente muy interesante que te permite establecer nuevas posibilidades de investigación y ensayos clínicos para el presente y el futuro. En medicina, la red de contactos es fundamental. Toda una suerte», explica quien se siente como «un privilegiado».

El cambio «de una ciudad histórica, solemne y lluviosa como Londres a una más moderna y calurosa» estaba en marcha, pero se adaptaron bien y rápido. Eso sí, no sin algún susto. «Quince días después de llegar, pasó por Florida el huracán 'Irma' y tuvimos que escaparnos a Chicago a ver a mi primo. ¡Qué miedo! No había ni gasolina ni agua, así que no fue la mejor bienvenida». Y con los contratiempos añadidos de una burocracia que en Miami lo inunda todo: «Para poder alquilar un piso, nos hicieron incluso una entrevista y tuvimos que mandar hasta cinco cartas de recomendación. ¡Incluso llamaron a amigos y compañeros de trabajo de España para saber cómo éramos!».

Y Luis dice «éramos» porque en toda esta aventura ha resultado clave su mujer, Cristina Fernández. «Es un apoyo fundamental. Sin ella aquí, la experiencia habría sido distinta. Es odontóloga y está trabajando como profesora colaboradora en la Universidad de Nova y haciendo un curso complementario a su formación como especialista en prótesis y estética dental en el prestigioso instituto Pankey, pionero en EE UU y el mundo. Está deseando llegar a Oviedo para poner en práctica todo lo aprendido aquí».

Y dice «llegando» porque, a finales de año, tienen previsto regresar, a pesar de que le han ofrecido prolongar su estancia con unas condiciones envidiables. «Sigo negociándolo con mi padre y mi familia», ríe. Una vuelta a la tierrina en la que tendrá ocasión de celebrar con Luis padre su reciente nombramiento como presidente de la Fundación Princesa: «Es una ilusión y una responsabilidad enorme para él. Mi padre siempre ha apostado por Asturias y por esta Fundación. No tengo dudas de que lo hará muy bien». Con la que harán especialmente feliz a su madre: «Ella nos quiere de vuelta ya». Y cargada de planes, porque Luis Fernández-Vega tiene también puesta la vista en el ámbito académico: «Me gustaría también dar clase en la Universidad y continuar mi carrera investigadora».

Atrás dejarán «un grupo de amigos increíbles, un buen clima, una gente con un carácter muy parecido al español» y enseñanzas como que «en España tenemos una de las mejores sanidades de mundo», pero ya está decidido: «Me dicen que después de Londres y Miami me va a costar adaptarme a Oviedo. Yo no lo creo».

 

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