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Asturianos en la diáspora

«El sistema de trabajo aquí no es piramidal»

Guadalupe Babio, en el MIT, donde también diseña sus propios pendientes. / E. C.
Guadalupe Babio, en el MIT, donde también diseña sus propios pendientes. / E. C.

La arquitecta Guadalupe Babio colabora con Norman Foster en el desarrollo de las urbes del futuro | La gijonesa estudia en el MIT, en EE UU, el uso de vehículos autónomos, cómo descongestionar las ciudades y cómo mejorar las barriadas

A. VILLACORTA

Guadalupe Babio Fernández está viviendo una especie de sueño al que ha terminado por acostumbrarse, porque, desde hace casi un año, la arquitecta gijonesa trabaja en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por las iniciales de su nombre en inglés), la prestigiosa institución localizada en Cambridge (Estados Unidos) a la que llegó tras concluir sus estudios y obtener una beca de la Universidad Politécnica de Madrid.

Concretamente, Babio forma parte, en calidad de 'visiting student', del llamado City Science Group del MIT Media Lab. «Un grupo con gente estupenda y de lo más acogedora». Treinta personas de doce países (cinco de ellos son españoles, «la segunda nacionalidad más numerosa en el MIT») con las que analiza, por ejemplo, «cómo las ciudades de alta densidad podrían evolucionar para descongestionar sus calles, creando nuevos espacios públicos a distintas alturas», de manera que «se puedan combinar sus distintos usos: desde el de ocio hasta el residencial pasando por los edificios de oficinas».

Pero también ha colaborado en la creación de una plataforma expuesta en el museo Cooper Hewitt de Nueva York en la que mostraban «el futuro de los vehículos autónomos simulando dos escenarios», desde su uso privado al compartido, con vehículos autónomos ligeros, ya que «no tiene mucho sentido que nuestros coches, diseñados para ir a 120 kilómetros por hora, estén la mayoría de su tiempo en atascos y sean incapaces de pasar de veinte».

Y aún más: durante su estancia en EE UU, asistió a un taller en la fundación de Norman Foster 'Digital X' que la llevó directamente a otro de los proyectos en los que colabora junto con Nicholas Negroponte y los propios Elena Ochoa y Norman Foster: «Estamos empezando una nueva línea de investigación centrada en el rápido crecimiento de las ciudades, en cómo mejorar las condiciones de vida de los denominados 'slums'», asentamientos informales sobrepoblados en las periferias de las grandes urbes.

Un objetivo en el que investigan «con tecnologías ya existentes que se puedan aplicar disruptivamente a las viviendas y a las infraestructuras de las que dependemos» y que esperan que tenga especial impacto durante los próximos años en los países en vías de desarrollo. Porque, como recuerda, «se calcula que, en el año 2050, el 70% de la población mundial se concentrará en las ciudades».

Y todo eso, en un sistema de trabajo «interdisciplinar» en el que se mezclan ingenieros, arquitectos o diseñadores y que, «a diferencia de lo que ocurre en España, no es nada piramidal», sino que «se priman las relaciones planas» y se fomenta el 'coworking'. Hasta el punto de que se permite a los estudiantes organizar eventos y fiestas que potencien la interactuación entre los investigadores. Sinergias que ellos implementaron organizando una 'party' ambientada en los años ochenta.

«Se trabaja mucho, pero, afortunadamente, en mi grupo no hay mucha presión laboral», cuenta Babio, para quien las jornadas son tan excitantes que, a pesar de que se alargan de la mañana a la noche, las horas vuelan. Y, entre idea e idea, utiliza las cortadoras láser o las impresoras 3D del centro para diseñar pendientes. Otra prueba más de que el Instituto de Tecnología de Massachusetts, una enorme fábrica de talento internacional, no se para nunca: «Tenemos a nuestra disposición un taller con muchos tipos de máquinas que te permiten hacer prototipos de cualquier cosa, desde un sensor hasta una bicicleta. Es increíble contar con la marca MIT como apoyo y con los investigadores que forman parte de esta gran institución», agradece.

Así que lo único malo «es que el visado está a punto de expirar» y el mes próximo regresa a España. Pero también eso forma parte del sueño: «Seguiré trabajando en el proyecto a caballo entre Madrid y Boston».