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«Los suecos no entienden que los españoles nos vengamos a vivir aquí»

Eduardo Yagüe vive y trabaja en Estocolmo. / E. C.
Eduardo Yagüe vive y trabaja en Estocolmo. / E. C.

El actor y videopoeta Eduardo Yagüe da clases de español en Estocolmo | Llegó hace un año siguiendo a su novia: «Es un lugar tranquilo, bonito, le veo más ventajas que inconvenientes»

M. F. ANTUÑA

Un año lleva viviendo en Suecia Eduardo Yagüe (Gijón, 1970), actor de las primeras hornadas del extinto ITAE, que estudió en los jesuitas, vivió en la plaza de Europa y se buscó la vida durante 20 años en Madrid. «Es una profesión muy inestable, tuve temporadas buenas, temporadas regulares y temporadas malas. Di clases de teatro, trabajé en otras cosas y estudié Filología Hispánica en la UNED». Es un resumen somero y acelerado que concluye con historia de amor: «Conocí a una mujer española pero criada en Estocolmo, ella es actriz también, decidió volver a Suecia en 2014 y desde entonces yo he estado viniendo», revela. Hasta que hace un año se estableció de forma definitiva («si es que hay algo definitivo»).

«Aquí hay muchísimos españoles. Ahora mismo me dedico a dar clases de español a suecos, tienen muchísimo interés, todos se van a España, se quieren ir a Málaga o Cataluña. Lo entiendo porque aquí no hay sol y ellos lo que quieren es luz, de hecho no entienden que nosotros nos vengamos a vivir aquí», resume el actor gijonés, que es también un destacadísimo y reconocido videopoeta.

Él comprende y comparte con sus recientes vecinos el asunto de la luz, pero el país, pese a la oscuridad, tiene muchas ventajas. «Hay bastante trabajo, la gente tiene bastantes ayudas en general, no te lo ponen difícil, es un lugar tranquilo, bonito, le veo más ventajas que inconvenientes». No es que sea fácil encontrar trabajo, hay que currárselo, pero es un lugar acogedor y agradable. Está cómodo y eso que aún no ha aprendido sueco, aunque en realidad no le hace falta. «Yo mis clases las doy en inglés o en español, la vida cotidiana es en inglés, aquí todo el mundo lo habla y le encanta», asegura el gijonés. Eso sí, el sueco le vendría mucho más que bien para trabajar como actor, su profesión en la que apenas ha hecho algunos pinitos en el país nórdico. «Conocí a unos chicos que hacen vídeos en youtube y son bastante buenos, he trabajado como actor y les he ayudado con la cámara; estoy apuntado a grupos de Facebook que piden de vez en cuando actores hispanos para hacer cosas en inglés, he estado en un grupo de teatro de españoles...»

La vida cultural en Suecia es intensa.Hay muchísimos museos, teatros pequeños, bibliotecas, casas de cultura, la gente continúa yendo al cine y abundan los conciertos. «Yo diría que hay una oferta más impactante en Madrid, pero aquí hay cosas de muy buena calidad». No se queja. Porque además puede dar rienda suelta a su pasión por la videopoesía: «Es algo bastante nuevo, una mezcla de videoarte con poesía que está teniendo bastante repercusión, se están poniendo vídeos míos en festivales de todo el mundo».

Culturalmente hablando son los suecos un pueblo extremadamente cívico, que miran estos últimos tiempos hacia España con sorpresa. «A un sueco le parece mal que cruces un semáforo en rojo, así que lo de Cataluña no lo entienden, jamás se podrían imaginar que una parte de su país se quisiera independizar», afirma.

Por cierto que, pese a que el duro invierno aprieta, la cosa no es para tanto tan al norte de Europa. «Las casas están muy bien preparadas, yo he pasado más frío en Madrid en mis casas sin calefacción que aquí».

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