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Asturianos en la diáspora

«EE UU es un tren a toda velocidad»

Álvaro Pendás, con R2D2 en el JPL de la NASA en Pasadena, California./E. C.
Álvaro Pendás, con R2D2 en el JPL de la NASA en Pasadena, California. / E. C.

Álvaro Pendás realiza una estancia en el Jet Propulsion Laboratory de la NASA | «El JPL fue fundamental en la misión del Apolo XI, hemos tenido eventos, charlas de personas que trabajaron en ella para conmemorar la fecha»

M. F. ANTUÑAGIJÓN.

Ha vivido el aniversario de la gran hazaña lunar en un lugar muy especial. Álvaro Pendás (Gijón, 1997) se graduó hace mes y medio como ingeniero de sistemas y servicios de telecomucaciones en la Universidad de Oviedo e inmediatamente después tomó un avión rumbo a California. No era la primera vez, este joven cinturón negro segundo Dan de karate ya había estudiado dos veranos en la Universidad de Berkeley gracias a la beca de excelencia académica de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson y ahora, con esa misma ayuda, ha vuelto a EE UU. «Este verano quería aprovecharla para intentar hacer una estancia de investigación en algún centro tecnológico. Envíe varias solicitudes, entre ellas una al Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, en Pasadena, cerca de Los Ángeles, y finalmente fui aceptado para trabajar diez semanas». Ya lleva cinco, y muy productivas. «El JPL fue un elemento fundamental en la misión Apolo XI. Ha habido comunicados oficiales conmemorando la fecha, eventos y charlas de personas que trabajaron en la misión», relata Álvaro, que subraya que la efeméride se ha vivido pensando en el futuro. «Actualmente la NASA vuelve a tener en desarrollo misiones muy importantes, entre las que destaca Mars 2020, en la que se volverá a mandar un robot de exploración a Marte. Justamente, la mayor parte de la misión se está llevando a cabo aquí mismo», afirma. Sabe bien que el medio siglo de la llegada del hombre a la Luna ha servido también para recordar «el impacto que puede tener una misión espacial y, a la vez, el ingente trabajo que requiere».

Él tiene los pies firmemente pegados a la Tierra y sabe lo que supone EE UU desde el punto de vista profesional. «Suelo utilizar el símil de que EE UU es un tren en marcha a toda velocidad, en el que si consigues montarte te puede llevar muy lejos», afirma. Dicho de otra forma, el que vale y quiere, tiene oportunidades y recursos. «Claro que hay que estar decidido a mantener el ritmo, la desventaja es que si no coges el tren no va a esperar por ti».

Es un mundo competitivo el americano, pero la vida californiana tiene más pros. «En lo personal, la mayor ventaja de vivir en un estado tan multicultural como California y de trabajar en un lugar como el JPL es la gente que se conoce. Todos con historias y culturas muy diversas de las que estás continuamente aprendiendo. A mí los tres veranos que he pasado en California me han abierto la mente hasta el punto de cambiarme como persona», asegura.

Claro que también echa de menos la forma más relajada de vivir la vida española. Esa es una de sus añoranzas; lo son también la comida, los paisajes y, en la soleada California, la lluvia. Pero, como la vuelta la tiene asegurada, el sufrimiento es del todo llevadero. «En septiembre empiezo un máster en la Universidad de Oviedo», anuncia. Pero tiene claro que volverá a hacer la maleta. «Tengo varios proyectos de futuro en mente, algunos todavía formándose y que puede que incluyan Asturias en el corto plazo, pero al final las oportunidades de desarrollo profesional en mi área están muy limitadas allí». No le pesa a Álvaro saber que así son las cosas: «Me considero afortunado de tener la oportunidad de vivir otras experiencias y conocer mundo».