«El patriarcado muere matando, por eso repunta la violencia machista»

Almudena Cueto, en su despacho en el edificio Calatrava. /
Almudena Cueto, en su despacho en el edificio Calatrava.

directora del Instituto Asturiano de la Mujer y Juventud

CHELO TUYAGijón

Si hubiera que enmarcarla en una familia socialista ella sería 'guillermista'. Su vida política y la del consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, van de la mano. Ambos de la generación del 75, dirigentes de Juventudes Socialistas a los 19 años, ella como la concejala más joven de Nava, e integrantes del equipo de Antonio Trevín en su etapa como delegado del Gobierno. Por Martínez ha dejado ella un parón político de tres años por el nacimiento de su hijo Beltrán. Para lograr que él viva «en una sociedad con otros valores», dice Almudena Cueto que aceptó ser la directora del Instituto Asturiano de la Mujer.

Estuvo en la marcha del 7N. Medio millón de personas contra la violencia machista. Y, después, cinco feminicidios más.

Fue una manifestación impresionante. Estuve cuatro horas sin poder avanzar, de tanta gente como había. No soy socióloga, pero lo ocurrido después parece la reacción del machismo ante una manifestación clara de la sociedad. Del '¡Basta ya!'

¿Cómo se puede concretar en políticas ese '¡Basta ya!'?

Nosotros no hemos quitado ni un solo euro a políticas de igualdad, a formación, a casas de acogida, centros de asesoramiento...

¿Qué dinero maneja?

Alrededor de 1,7 millones. Este año tengo 20.000 euros más de techo de gasto. Nosotros tenemos muchos programas con otras consejerías, porque el objetivo es tener una visión integral de las políticas de igualdad.

¿Por qué en 2015 siguen siendo necesarias políticas de igualdad?

Y eso aquí, en otros países la situación de la mujer es mucho peor. Se ha evolucionado muchísimo, pero queda mucho por hacer. Por ejemplo, haría obligatorio el permiso de paternidad. Las que dicen '¡Ay, esas feministas!, si ya somos iguales'.

¿Se equivocan?

Se olvidan de que ha costado mucho llegar hasta aquí y que, además, las mujeres tenemos una igualdad legal, pero no real ni efectiva. Solo hay que abrir los ojos o, mejor, poner las gafas malvas.

¿Qué se ve con esas gafas?

Que el patriarcado es aún muy fuerte. Que la imagen de la mujer en los medios de comunicación no es la correcta. Que se sigue utilizando a las mujeres. Que hay prostitución. Que no hay corresponsabilidad. Que nos hacen ir con la mochila de las cargas familiares. Con las gafas malvas se ve que todavía queda mucho y que cuando lo dices te llaman feminazi.

Y que hay denuncias falsas y hombres maltratados...

Leyendas urbanas. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) reduce las denuncias falsas al 0,018% del total presentadas. Y lo de los hombres maltratados... Los habrá, no digo que no, pero son ellas las que mueren casi a diario.

Mucho por hacer, pero llevamos años de campañas, de leyes.

Y ya estamos ante un cambio de la sociedad. Por eso repunta la violencia machista, porque el patriarcado muere matando.

Las nuevas generaciones repiten violencia. ¿No llevamos ya décadas educando en igualdad?

Es que la sociedad sigue estructurada bajo el dominio del patriarcado. El mundo se divide entre lo que es de hombres y lo que es de mujeres. Si una profesión es 'femenina', se cobra menos. Si eres hombre, eres chef. Si eres mujer, guisandera. Si eres hombre, modisto. Si eres mujer, modistilla.

Tras once años de Ley Integral contra la Violencia seguimos en las mismas cifras de víctimas.

No podemos decir que no se ha hecho nada, porque se ha hecho mucho. Cuando la ley se puso en marcha yo estaba en Delegación del Gobierno, con Antonio Trevín y vi cómo cambio todo. Se formó a policías, abogados, jueces... Las mujeres pasaron de denunciar en la sala común a tener espacios reservados, otro trato. Lo que le ocurre a la ley es que tiene dos velocidades. La de corto plazo, la de cambiar el trato a la víctima, se ha hecho. En el largo plazo está la educación.

«'Crepúsculo' no es amor»

Insisto en las cifras: 49 feminicidios en lo que va de año, tres en Asturias. 14 asturianas ingresadas al mes en la red de acogida...

Hace falta un pacto de Estado, como pide la red feminista.

También piden la aplicación de la ley antiterrorista.

En el Observatorio contra la Violencia, que convocaré en diciembre, todo el mundo puede trasladar su opinión. Yo tengo que ser sincera, realista y responsable con mis competencias. Como mujer, asumo las reivindicaciones feministas, pero no puedo cambiar el Código Penal. Aunque hay cosas que cambiar.

¿Por ejemplo?

El maltratador no puede tener la custodia de sus hijos. Hay que cambiarlo ya.

La víctima de maltrato se sigue sintiendo sola y culpable.

Es terrible la responsabilidad que se otorga a la víctima. Como esas frases patriarcales '¿Por qué no lo deja?'. Hay que estar en su piel. Por eso tiene que estar en la agenda política.

Usted también lleva la Política de Juventud. ¿Qué se hace para que los jóvenes no agredan?

Educarles. Dotarles de espíritu crítico, que sean capaces de analizar lo que ven. Que puedan ver 'Crepúsculo' y darse cuenta de que no es una historia de amor: es la de un chico que se apodera de la vida de una chica, que la mata para ser él feliz.

¿Sumar las políticas de Juventud a Mujer es restar peso al instituto o a los jóvenes?

No, son dos direcciones que se complementan muy bien. Precisamente, se facilita hacer políticas transversales de igualdad. En cuanto haya corresponsabilidad la situación cambiará. Ahora, se está expulsando a la mujer del mercado laboral y la sociedad no puede permitirse prescindir de la mitad de la población. Además, de la mitad más formada.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos