Un aterrizaje de emergencia en Asturias ejecutado a la perfección

Airbus 321 usado por Iberia para el vuelo 0488 entre Madrid y Asturias que ayer sufrió una avería. / E. C.
Airbus 321 usado por Iberia para el vuelo 0488 entre Madrid y Asturias que ayer sufrió una avería. / E. C.

Una nueva avería en un avión de Iberia provocó retrasos en la ruta con Madrid y cancelaciones de vuelos en conexión

CHELO TUYA GIJÓN.

El pasado día 17, un avión de Iberia, un Airbus 321 procedente de Madrid, intentó la aproximación al aeropuerto de Asturias. Al hacerlo, el piloto descubrió que los 'flaps', el dispositivo que permite extender las alas para facilitar el frenado en el aterrizaje, no funcionaban. Tras varias vueltas sobre el mar para intentar solucionarlo, la decisión fue desviar el avión a Vitoria, donde el tamaño de la pista, 3,5 kilómetros, garantizaba un aterrizaje que los 2,2 kilómetros de la asturiana hacían complicado.

Ayer, volvió a ocurrir lo mismo. O casi. Porque el avión, de nuevo un Airbus 321 de Iberia, después de frustrar un intento de aterrizaje, dar tres vueltas sobre un 'hipódromo' imaginario sobre el mar (para facilitar el tráfico aéreo en la región) y recibir desde la torre de control las condiciones meteorológicas de Santiago y Vitoria, decidió tomar tierra en Asturias. Lo hizo, según términos aeronáuticos, Ejecutando una 'maniobra dura'. Se trata, aclararon las mismas fuentes, de una técnica que consiste en «ayudar a que el avión, que por la avería de los 'flaps' aterriza a una velocidad más elevada, deje de tener sustentación». Lo hace «mediante spoilers, un dispositivo que reduce la fuerza de los motores», con lo que logra que se desplome a baja altitud sobre la pista para «poder, así, aplicar los frenos en toda su efectividad».

La maniobra es una de las habituales en los simuladores de uso obligatorio por los pilotos y, según las mismas fuentes, «el piloto la ejecutó ayer por el libro. Sin ningún problema ni para el pasaje ni para la aeronave».

Recorrido del avión antes de aterrizar.
Recorrido del avión antes de aterrizar.

De la complejidad de la maniobra da prueba el despliegue del equipo de bomberos del aeropuerto a lo largo de la pista. Salieron los tres camiones para actuar en caso de incidente. El riesgo de la maniobra va desde el incendio de una rueda debido al frenado hasta un reventón o una salida de pista.

Pese a que no fue necesaria su intervención, entre el pasaje hubo momentos de nerviosismo. Para todos fue obvio que había algún problema, ya que el IB488 tenía que aterrizar a las 12.50 y no lo hizo hasta las 13.19. Además, el 'desplome' del avión sobre la pista, totalmente controlado, provocó que salieran las mascarillas de oxígeno. Lo que asustó más a los viajeros. Y, aunque hubo quien tras aterrizar contó no haberse enterado de nada, fueron muchos los que reconocieron las lágrimas. Uno de ellos, experto en la materia, explicó a EL COMERCIO que la operación fue «ejecutada a la perfección», pero que no estuvo exenta de complejidad.

La razón para que, en esta ocasión, el avión aterrizara en Asturias y no fuera en busca de una pista más larga estriba en el peso del mismo. Según los cálculos del comandante, la operación era viable, al venir la aeronave con menos combustible que la del pasado día 17. Desde Iberia se explicó que la maniobra entró «dentro de lo establecido».

Retrasos en cadena

La avería generó una cascada de retrasos en las conexiones de Iberia desde Asturias a Madrid. Un pequeño grupo de pasajeros fue recolocado en los dos vuelos posteriores, mientras que la mayoría fue trasladada a la capital en autobús.

Entre los afectados, casi una treintena de asturianos que tenían un vuelo en conexión a Viena. Tras perder el enlace de ayer por la tarde, lograron que Iberia les incluyera en el vuelo de primera hora de hoy entre Madrid y Viena. El grupo, con un paquete turístico comercializado por Viajes Alas, lamentó que Iberia «nos haya dejado tirados» y reconoció que sin el apoyo del gestor de vuelos, la solución al problema habría sido difícil. «Nos decían que no había vuelo, en lugar de perder un día, perderíamos dos en esta escapada a Viena que concluye el lunes», aseguraron los afectados.