Cadasa prevé asumir el saneamiento y abastecimiento de concejos pequeños

Vista aérea de la estación depuradora de aguas residuales que Cadasa tiene en la localidad de Baíña. / CADASA
Vista aérea de la estación depuradora de aguas residuales que Cadasa tiene en la localidad de Baíña. / CADASA

Pretende asesorar a los municipios que lo pidan para aprovechar los recursos del consorcio, ante las exigencias cada vez más estrictas de la UE

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

Asturias cuenta con una potente herramienta que aún puede dar mucho más de sí. Se trata del Consorcio para el Abastecimiento de Agua y Saneamiento en el Principado de Asturias (Cadasa), creado hace 52 años para garantizar el suministro de agua a la zona central de la región. Dada la componente tecnológica que tiene este organismo y las últimas directivas de la Unión Europea, que imponen unas condiciones muy estrictas tanto en materia de abastecimiento como de saneamiento y que difícilmente podrían asumir los municipios más pequeños de la región, la entidad pretende aunar ambas circunstancias para ofrecer el mejor servicio posible a toda la ciudadanía.

El gerente de este consorcio (aglutina a 29 de los 78 concejos asturianos) es Julio Antonio Pérez, que se ha hecho con las riendas de una entidad que, además de garantizar el suministro de agua de calidad, desde 2002 también se ocupa de los 31 sistemas de saneamiento declarados de interés regional, incluida la depuración, los colectores y los bomberos. Pero aún quieren ir más allá.

Julio Antonio Pérez explica que «cinco ayuntamientos (Navia, Noreña, Gozón, Siero y San Martín del Rey Aurelio) nos propusieron que viéramos si era viable que asumiéramos el abastecimiento en baja». Cadasa siempre se ocupó del abastecimiento en alta, es decir, desde los pantanos de Tanes y Rioseco hasta los depósitos municipales. En baja, que depende de los ayuntamientos, es la distribución hasta los domicilios. «Es una nueva competencia que nos demandan», apunta el gerente.

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Lo primero que tendrán que hacer es auditar cómo están esos sistemas municipales. Empezarán por el de Noreña, «porque es más pequeño y sencillo y nos va a dar una idea de cómo están el resto de ayuntamientos». Eso sí, Pérez tiene claro que «no queremos asumir competencias municipales, sino ser su asesor tecnológico. Si vemos que es viable y se llega a un acuerdo, lo tendrá que aprobar la junta rectora».

Pero es que también hay concejos no conectados a la red de Cadasa que ahora solicitan la ayuda del consorcio. Son los de Candamo, Las Regueras, Pravia, Grado y Onís. Como siempre, hay que analizar su viabilidad.

Además, otros municipios pidieron que Cadasa les asesorase en materia de saneamiento en baja, ya que ellos no tenían los medios para sacar rendimiento a sus depuradoras. «Vimos que, como nos ocupamos de las grandes depuradoras de interés regional, también podríamos asumir las pequeñas de los municipios aprovechando la económica de escala, porque podemos negociar la energía, los reactivos necesarios, los equipos, etcétera», explica el gerente.

Hay que tener en cuenta, además, que el Principado está elaborando el Plan Director de Saneamiento 2020-2030 y está auditando todas las instalaciones existentes en la región. Así se sabrá en qué condiciones se encuentran. Y es que hay 537 depuradoras en manos de los ayuntamientos. Cuando concluyan las auditorías, «los ayuntamientos podrán pedir, de forma voluntaria, que Cadasa les ayude en la gestión. Para eso se harán convenios bilaterales. En este caso, funcionamos con una encomienda de gestión», indicó Julio Antonio Pérez.

«Un derecho, pero no gratis»

Todo este planteamiento hay que pagarlo. ¿Cómo se hará? El gerente empieza indicando que «el acceso al agua es un derecho universal, pero no quiere decir que sea gratis, porque hacen falta infraestructuras, reactivos, energía, etcétera». El problema es que el ciudadano generalmente no ve todo lo necesario para el abastecimiento y el saneamiento, porque va bajo tierra. El precio del agua hay que tasarlo y en Cadasa son conscientes de que actualmente es muy barato. Además, la normativa marco de la Comisión Europea dice que hay que establecer una tarifa eficiente y sostenible. Eso sí, la tienen que fijar los ayuntamientos. En cuanto al saneamiento, es más fácil, porque el coste se incluye en la factura, en el antes llamado canon de saneamiento y actualmente impuesto de afecciones ambientales.

Y además, Cadasa ha de seguir con su objetivo: «Garantizar el recurso, la calidad del agua y la continuidad del servicio».