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Antroxu de Gijón 2018 | «Voy al más allá, pero voy contenta»

Kristen Sardashian es llevada en féretro desde Begoña hasta la plaza del Marqués en su cortejo fúnebre. / Paloma Ucha

El antroxu llora la muerte de ‘Sardashian’, que deja una parrocha huérfana

EL COMERCIO

Llorando desconsolada, Kimberly, la más pequeña de las ‘Sardashian’, acompañó el féretro en el que descansaba su madre para darle un último adiós a la altura de las circunstancias. Junto a ella, todas las charangas y los amantes del antroxu, que desfilaron bajo el orbayu abatidos por la muerte del pez y, sobre todo, por el final del carnaval. Cinco intensos días que pusieron su epílogo en la lectura del testamento de Kristen Sardashian en la plaza del Marqués.

«Y me voy al más allá, pero voy muy contenta, porque sé que me recibirán como a una gran presidenta: el buen Chano el de Gregorio, un pescador de primera, Arsenio con su comedia, el de la risa perpetua y el grandísimo Coupaud, la música de esta tierra, y a él le dedico con pena, este legado de antroxu, esta despedida eterna», recitó su albacea recordando a otras ilustres personalidades de la ciudad fallecidas recientemente.

Kristen, fallecida a causa de los excesos del antroxu y de los disgustos de su díscola hija, se fue agradecida y repartiendo todas sus pertenencias entre varias personas. A la alcaldesa le cedió todo su vestidor y le encargó la misión de velar por su parrocha. «Y has de vigilar, Carmina, los caprichos de la niña. Que no se haga muchos tatoos, ni piercings, ni porquerías. Que la veo muy capaz de tatuarse ‘amor de madre’ en la raspa o en la espina», advirtió en su testamento.

Sus gafas fueron para los contables, para «vigile las cuentinas, que les perres municipales, ya se sabe, están muy vivas». Y para el PSOE, un collar de perlas Majorica, «que parecen pelotinas, pa que vayan a jugar al golf, que están muy a la derechina». El chófer, finalmente, fue para la reina Leticia, para que le ayude a llevar a las princesas «al cole, a yoga y a la piscina».

Tapones para la polución

En el texto póstumo hubo lugar para desear un rápido ascenso al Sporting y pedir una mejora en la calidad del aire en la ciudad. «Dejo un puñadín de tapones, para tapar las chimeneas, los humos y poluciones, que sin que nos demos cuenta, nos matan de forma lenta. Y taponinos pequeños para cuando estemos nadando y vengan esos aviones por San Lorenzo atronando», concluyó.

También dedicó unos versos a su madre la parrocha adolescente, que trató de mantener la compostura pese a la dureza del momento. «A ver si quito la pena de perder a mi mamina, que no ye ningún buen chollo el quedarse huerfanina. Menos mal que la prubina tenía bastantes perres. Y chalés, y pila tierres desde Asturias a Argentina», sentenció.

Las charangas, reunidas en la plaza del Marqués, despidieron el antroxu con una sonora tamborada. El tiempo para lamentarse durará poco: lo justo para empezar a pensar en la próxima.

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