«Celebramos la pasión de enseñar»

Asistentes al homenaje, en el Niemeyer, a los 349 profesores y 46 administrativos de la Consejería de Educación que se jubilan. / MARIETA
Asistentes al homenaje, en el Niemeyer, a los 349 profesores y 46 administrativos de la Consejería de Educación que se jubilan. / MARIETA

349 docentes reciben el homenaje de sus compañeros al llegar a la edad de jubilación | «A veces desarrollamos un trabajo sordo y desagradable en el que se está más pendiente de la burocracia de lo que realmente pasa en el aula»

EVA FANJUL AVILÉS.

«No seguiréis en las aulas pero sí en las trayectorias vitales de aquellos que pasaron por vuestras manos». Con estas palabras, el consejero de Educación y Cultura, Genaro Alonso, destacó la trascendencia de la labor de los docentes durante el acto de homenaje al personal jubilado de los centros educativos asturianos, celebrado ayer al mediodía en el auditorio del centro Niemeyer, en Avilés.

En esta ocasión se homenajeó a un total de 349 profesores y 46 miembros del personal administrativo de la Consejería de Educación que estrenan jubilación y dejan atrás toda una vida dedicada a la enseñanza. En el acto estuvieron presentes, además del consejero Alonso, la alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín; el presidente del Consejo Escolar del Principado de Asturias, Alberto Muñoz; el director de área de la Alta Inspección Educativa, José Emiliano Sarralde; así como el secretario general técnico y todos los directores generales de la Consejería de Educación y Cultura.

La directora general de Personal Docente, Eva Ledo, fue la primera en tomar la palabra para «poner en valor la labor de los docentes». Ledo dirigió a sus «compañeros» recién jubilados un discurso cargado de emotividad en el que destacó «la excelencia» de la labor que estos docentes han llevado a cabo. «Cerramos una carrera profesional en un área, que si me lo permiten, es la mejor en la que se puede desarrollar la vida profesional», aseguró. Un trabajo que ha servido «de inflexión en las vidas de todos los alumnos de los que habéis sacado todo lo mejor», añadió.

El acto contó también con la intervención de varios representantes de los profesores y maestros que comienzan ahora su retiro. Entre ellos, José Ramón Prado, psicopedagogo del equipo de orientación de Oviedo, que repasó su trayectoria profesional con sus colegas de profesión. Prado habló de cómo ser hijo de maestros despertó en él «la pasión por enseñar a los demás que hoy celebramos».

Otro de los que ejercieron de portavoces de los docentes jubilados fue José Ramón Fernández García, del colegio público Verdemar de Tineo, que a golpe de verso resumió con humor su trayectoria bajo el título de 'aventuras y desventura de una persona que llegó a maestro'.

Ana Isabel Álvarez-Pedrosa, del IES Rey Pelayo de Cangas de Onís, hizo un alegato en defensa de las actividades complementarias y extraescolares: «Muestran a los alumnos que la vida es más amplia» y ayudan a que «aprender no sea algo árido y penoso».

Emoción y reivindicaciones

El acto estuvo amenizado por un cuarteto de cuerda de la OSPA que interpretó obras de Haydn. «Ha sido una acto muy emotivo», comentaban los homenajeados durante el aperitivo que se ofreció tras los discursos. Un momento agridulce en el que se entremezclaba la alegría del reencuentro de viejos compañeros con la tristeza compartida por dejar atrás toda una vida dedicada a la enseñanza, de la que toca hacer balance. «Para mi lo mejor es que los antiguos alumnos te vengan a abrazar y a decir que hicieron Económicas o Empresariales porque le transmití ese valor», asegura María Jesús Fernández, profesora de Economía del Instituto de Educación Secundaria Elisa y Luis Villamil, de Vegadeo. «Eso sí, me voy sin que tengamos en Secundaria departamento de Economía», aprovechó para reivindicar.

En un corrillo cercano, un grupo de profesores de Lengua intercambiaban abrazos y comentaban el acto. «Nos sumamos a lo que se dijo en los discursos, que la gran satisfacción que uno puede tener es el valor de que tus alumnos van a dar a lo que aprendieron contigo», apuntaba Carlos Álvarez Botamino. «Pero también nos hubiese gustado pedir más mimos y cariño por parte de la consejería hacia los docentes, porque a veces desarrollamos un trabajo sordo y desagradable en el que se está más pendiente de la burocracia que de lo que realmente pasa en las aulas», añadió Dora Barrido Vega, profesora de Lengua y Literatura.