«Parecía un atentado, con sangre y gritos»

«Parecía un atentado, con sangre y gritos»
El agente Córdoba y el inspector Méndez, ayer en Avilés. / P. BREGÓN

Los equipos de emergencia subrayan la coordinación y la rapidez con la que se realizó el rescate

J. F. G. AVILÉS.

Jovino Pablo Méndez estaba de jefe de turno de la Policía Local de Avilés, el agente Diego Córdoba fue de los primeros en llegar y Valeriano Martín es uno de los bomberos que intervinieron en el rescate. Los tres destacan la rapidez con la que se llevó a cabo la actuación y la coordinación entre los diferentes cuerpos que participaron en ella. «Parecía que el día anterior lo habíamos ensayado en un simulacro. No hubo sensación de caos en ningún momento», subraya el inspector.

Cuando llegó al lugar del siniestro «el cuadro que nos encontramos encaja perfectamente con el que describió el camionero que vio el accidente. Parecía un atentado. Había sangre, gritos..., pero las víctimas ya estaban siendo atendidas por un equipo sanitario, una dotación de bomberos y un grupo de buzos profesionales que se toparon con el accidente. Fueron los primeros en llegar y lo hicieron francamente bien», recalcó. Apenas media hora después «todos los heridos ya habían sido trasladados al hospital».

Diego Córdoba y un segundo agente, también motorista, recibieron el aviso cuando regulaban un transporte especial en el cercano Parque Empresarial Principado de Asturias. «La escena era dantesca, en los once años que llevó de servicio nunca había visto nada así». Dado que ya había sanitarios y bomberos inmersos en el rescate su misión consistió en «acordonar la zona, asegurar espacios para los vehículos de emergencia y atender a los heridos en la medida de nuestras posibilidades». Córdoba subraya «la eficacia de los servicios de emergencia» y la atribuye «a la formación, que nos permite saber lo que tenemos que hacer y lo que no tenemos que hacer». Los cinco bomberos que formaban el turno se encontraban en el parque, a escasos minutos del lugar del accidente. «Lo primero que hice, como establece el protocolo, fue dar rápidamente una vuelta al autobús para evaluar la situación. Vi a alguien que sacaba a una señora por una ventana y al conductor ya le habían puesto el torniquete. Entonces nos pusimos a trabajar para rescatar al único pasajero que quedaba atrapado con vida, unos desde dentro y otros desde fuera, abriendo paso», relata Valeriano Martín.

«Todo fue muy rápido». La escena era «tremenda», pero se ha enfrentado a situaciones más difíciles. «Solo había un atrapado con vida, y salió rápido. Otras veces son más y la excarcelación resulta más complicada».

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