Fallece el obispo asturiano Juan Antonio Menéndez, que lideraba la lucha contra la pederastia desde la Iglesia

Junto con el arzobispo, Jesús Sanz Montes, durante una misa celebrada en la catedral de Oviedo. / ÁLEX PIÑA
Junto con el arzobispo, Jesús Sanz Montes, durante una misa celebrada en la catedral de Oviedo. / ÁLEX PIÑA

Entre 2013 y 2015 fue obispo auxiliar de Oviedo y actualmente presidía la comisión antipederastia en el ámbito de la iglesia

JOSÉ LUIS RUIZ GIJÓN.

El obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, falleció ayer a causa de un infarto en su despacho del obispado. Sobre las cinco de la tarde se encontró indispuesto y sus colaboradores dieron aviso a los servicios de emergencia de Castilla y León, que desplazaron hasta el lugar un equipo medicalizado que no pudo hacer nada por salvar su vida.

Menéndez presidía actualmente la comisión antipederastia y también la de Migraciones. Su pérdida se produce el mismo día en que fallecía Herminio González Llaca debido a una afección coronaria, titular de la parroquia de San Lorenzo, en Gijón, ambos a los 62 años. Se da la casualidad de que fue González Llaca quien le presentó al arzobispo para su nombramiento como obispo de Astorga, cargo del que tomó posesión el 19 de diciembre de 2015.

Nació en Villamarín de Salcedo, Grado, el 6 de enero de 1957. A los once años ingresó en el seminario de Oviedo y obtuvo la licenciatura de estudios eclesiásticos por la Universidad Pontificia de Salamanca en 1980. El 10 de mayo de 1981 fue ordenado sacerdote en la parroquia del Sagrado Corazón de Villalegre de Avilés.

Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Oviedo, donde desempeñó los cargos de Coadjutor de Santa María Magdalena en Cangas del Narcea (1981-1986); vice-Arcipreste de Allande-Cangas del Narcea (1985-1986); párroco de varias parroquias pequeñas en Teverga (1986-1991); arcipreste de Proava-Quirós y Teverga (1988-1991); Miembro electo del Consejo Pastoral Diocesano (1989-1991); vicario Episcopal para la Vicaría de Oriente (1991-2001); vicario general de Oviedo, miembro del Consejo Pastoral Diocesano, del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores (2001-2011); presidente del Consejo de Administración de Popular TV-Asturias (2004-2011); vicario episcopal a. i. de la Vicaría Centro (2008); delegado del Administrador Diocesano Sede Vacante (2009-2010), y párroco de San Antonio de Padua en Oviedo (2010-2011).

Hasta su nombramiento como obispo auxiliar y desde el año 2011 fue vicario episcopal para Asuntos Jurídicos de Oviedo y párroco de San Nicolás de Bari en Avilés. Además, de canónigo de la Catedral de Oviedo desde 2001 y miembro del Consejo Presbiteral y del Consejo Pastoral Diocesano, desde 1991.

Muy buen humor

Quienes le conocieron destacan su sobriedad y su simpatía. «Era un hombre con muy buen humor. Solíamos charlar con mucha cordialidad porque nos conocíamos desde el seminario, donde coincidimos, y siempre mantuvimos una buenísima relación», afirmó Juan José Tuñón, párroco de San Francisco de Asís , en Oviedo, y ex abad de Covadonga. «Ha sido una sorpresa enorme porque era un hombre muy sencillo y sobrio. Le recuerdo como un gran trabajador que sirvió con gran diligencia a la iglesia. Es un día muy triste para mí que se suma a la pérdida también de Herminio González», refirió.

El capellán del Sporting, Fernando Fueyo, se mostró también muy sorprendido por la noticia. «Éramos muy amigos, pero mucho. Cuando finalmente le hicieron obispo, yo llevaba ocho o nueve años llamándole obispo, así como una broma entre amigos. Porque estaba seguro de que tarde o temprano le darían el cargo. Se lo merecía», recordó. «Justamente le escribí hace dos días. Era un gran hombre y en Astorga le adoraban. La verdad es que no me lo esperaba en absoluto porque ni bebía ni fumaba, se cuidaba mucho».

Francisco Javier Fernández Conde, historiador y párroco rural de seis parroquias de Candamo y Pravia, fue su profesor en el seminario. «Formaba parte de un curso en el que había gente muy valiosa, tenían un coro y les recuerdo como un grupo excepcional. Cuando yo era rector, sabía que siempre podía contar con él y con su grupo para cualquier cosa, y eso es algo muy valioso», recordó. «Ya como cura le traté mucho en Teverga, donde estaba totalmente entregado». En la época en que fue vicario general, Fernández Conde le describe como «un hombre muy dialogante y negociador». Asegura que no le preocupaba enfrentarse a los problemas y era un ejemplo para los curas más jóvenes.

En lo personal, no quiso dejar de destacar su humanidad. «Yo le describiría como un hombre sencillo y tierno, muy cariñoso. Sé que a pesar de sus cargos continuó viviendo con sus padres, que eran muy ancianos. Cuidó de su madre hasta que falleció y después siguió viviendo con su padre durante mucho tiempo», explicó. No le considera un hombre de grandes especulaciones teóricas, sino «más bien un pastor sencillo».

Reconoce además su trabajo en la comisión sobre abusos a menores como una de sus grandes tareas. «Tenía un encargo especial y llevaba la tarea con el espíritu del papa Francisco». «La verdad es que cuando me enteré de su fallecimiento sentí un gran dolor, un vacío interior, como si perdiera algo mío. Me quedé sobrecogido». Igual de impactados se quedaron todos los que conocieron a este hombre que aseguró «oler a oveja» cuando en 2013 fue nombrado obispo auxiliar de Oviedo, tal y como le había pedido el papa Francisco, que reclamó a sus curas y obispos «que sean pastores con olor a oveja porque la llevan sobre sus hombros». Una actitud que mantuvo a lo largo de su carrera y que sus colegas han reconocido en numerosas ocasiones.

En 2009, siendo vicario general de la archidiócesis de Oviedo, afirmó sobre el aborto que «hay que ayudar a las muje'res y a los hombres. En Asturias estamos haciendo algo interesante desde la Vicaría de Familia: ayudar a las mujeres a tener el hijo, sacarlas adelante».