Quejas por el canto de las gallinas, el olor de las vacas o el perro pastor

Representantes de Asturias Ganadera / MARIO ROJAS

Los ganaderos asturianos reclaman un turismo rural vinculado a las actividades del campo

MARCO MENÉNDEZGijón

Los ganaderos asturianos están indignados con los problemas que se les están presentado desde el sector del turismo rural. Al parecer, el reciente caso de un ganadero al que el Ayuntamiento de Cangas de Onís le obliga a retirar sus gallinas porque sus cantos molestan a los clientes de un hotel rural de Soto de Cangas no es el único en la región. Asturias Ganadera denunció esta situación y reclama que «el turismo rural esté vinculado a los sectores productivos agrarios», según explicó Xuan Valladares. Y es que defienden que «solo los alojamientos que estén vinculados a estos sectores pueden ser considerados como de turismo rural».

Junto a Xuan Valladares, mostraron su malestar tres ganaderos afectados por este tipo problemas. Además del ya conocido de Fernando Villaroel, también se quejaron José Luis López, de Villaestremeri (Mieres) y Manuel Molleda, de La Vara (Morcín). El primero explicó que un vecino protestó porque «los pitos cantaban y mi mujer le dijo que no se preocupara, porque ya estaban cebados y los íbamos a matar. Pero al día siguiente nos encontramos con que les habían echado un puñado de veneno». En el caso de Molleda, las protestas fueron porque «molestaban las vacas pasando por los caminos del pueblo, había malos olores y labraban los perros, cuando llevamos más de 200 años viviendo así en el pueblo». En otros casos que narraron aseguraron que se les condenan caminos de ganado con obstáculos o coches atravesados para que no pasen las vacas o que reciben denuncias porque un perro pastor persiguiera a un corzo en un prado privado, con la consiguiente multa de 500 euros.

Fernando Villaroel ha presentado un recurso sobre su caso en el ayuntamiento y espera que «me contesten en breve, porque hay elecciones». No obstante, explica que el suyo no es el caso habitual, pues «el 90% de la gente que viene de turismo rural lo que quiere es disfrutar y conocer a los animales. Pero hay una minoría que viene y todo les molesta. Creo que debería haber una convivencia pero bajo el respeto de aquellos que estamos haciendo un uso tradicional de los medios que tenemos».

En opinión de Xuan Valladares, esta situación es producto de «un choque entre la cultura rural y la urbana. Las normativas tienen que estar bien diseñadas. No es siquiera un choque de trenes, sino un choque de un tren contra una vagoneta, pero lo que ocurre es que la vagoneta tiene razón».