Triguero conserva la Alcaldía gracias al pacto tripartito entre IU, PSOE y Podemos

La alcaldesa de Castrillón, Yasmina Triguero, con el bastón de mando. A su lado, Laureano Rivas. / O. ANTUÑA
La alcaldesa de Castrillón, Yasmina Triguero, con el bastón de mando. A su lado, Laureano Rivas. / O. ANTUÑA

La candidata de Izquierda Unida alcanza la mayoría absoluta por un voto ante Eloy Alonso, del PP, la lista más votada, que contó con el apoyo de Ciudadanos y Vox

J. F. GALÁNPIEDRAS BLANCAS.

No hubo espacio para la sorpresa en Castrillón. El pacto tripartito formado por IU (cinco concejales), PSOE (cinco) y Podemos (uno), once concejales entre los tres, impuso su exacta mayoría absoluta para derrocar a la lista más votada, la del PP, con siete. De nada le sirvió el apoyo de los dos partidos que completan la Corporación, Ciudadanos (dos) y Vox (uno). Yasmina Triguero, la candidata de IU, el partido del bloque de izquierda que obtuvo más sufragios en las elecciones, fue proclamada alcaldesa.

Ya con el bastón en la mano y tras los agradecimientos de rigor, Triguero defendió el pacto. «Es cierto que el PP se ha convertido en la primera fuerza, y les felicitó, aunque haya sido por efecto de nuestra bajada (tres concejales menos). Pero también es verdad que, aunque Ciudadanos haya subido uno y haya entrado Vox, a la derecha no le da para gobernar». La alcaldesa solicitó a los tres partidos de la oposición que asuman «que tres fuerzas a su izquierda hayan decidido ponerse de acuerdo para gobernar conjuntamente. La ciudadanía no entendería que no lo hiciéramos», reflexionó.

El pacto se había rubricado la víspera. Según manifestó Triguero, se fundamenta en «un programa de gobierno que prioriza la defensa de los servicios públicos, de las políticas sociales, de la igualdad de oportunidades, del feminismo, de la cohesión, la conservación medioambiental y del patrimonio para construir un Castrillón solidario, sostenible justo y abierto». También apeló a la «lealtad, el diálogo y la confianza» como requisitos imprescindibles para mantener vivo el pacto y ofreció «negociación constante» a la oposición.

Eloy Alonso, cabeza de lista del PP, defendió su decisión de presentar candidatura. «Hemos ganado las elecciones y buena parte de los vecinos de Castrillón querían un cambio liderado por el PP. Pero hoy (por ayer) ha tomado posesión un gobierno tripartito formado por IU, el partido que sufrió el mayor castigo en las urnas; el PSOE, que obtuvo en Castrillón mil votos menos en las locales que en las autonómicas, y por Podemos, que ha perdido la mitad de sus concejales». Tras felicitar y desear suerte a Triguero, Alonso anunció una oposición «seria, leal, rigurosa, razonada y con alternativas».

Javier Fernández, el portavoz socialista, se congratuló de que «la izquierda se haya puesto de acuerdo para seguir avanzando», a la vez que reclamó a la alcaldesa que «el compromiso que acaba de anunciar se haga efectivo». Lupe Fernández (Ciudadanos) apeló a la «necesidad de un cambio de rumbo con independencia de quien gobierne» y Eva Menéndez, la única concejala de Podemos, calificó el pacto como «el fruto de un acuerdo plural que permitirá políticas más justas».

El discurso más extenso fue el del concejal de Vox, Alberto Hevia, cuya solicitud de que el voto se ejerciese en urna no salió adelante ante la negativa del tripartito. «Eso demuestra que ninguno de sus once concejales se fía de los otros diez, cosa que por la experiencia de mandatos anteriores entiendo. Todos los vecinos que no compartimos su ideología tenderemos que soportar democráticamente su desgobierno. Nuestra prioridad es echar a la izquierda», palabras que no fueron del agrado de la alcaldesa. «Es una pena que un Pleno de guante blanco acabe con este discurso; vamos a tener una legislatura complicada», auguró.

Será su segundo mandato consecutivo y el cuarto de IU, los dos últimos en minoría y el primero con el PSOE como socio. El acuerdo se rompió a cinco meses de las elecciones. Ya venía tocado, y las profundas diferencias sobre la parcela urbana de las dunas de El Espartal y a la recalificación de unos terrenos próximos al aeropuerto en los que se dibuja un polígono terciario fueron el detonante. Ambas cuestiones siguen sin resolverse.

Más