Noveno accidente mortal en lo que va de año en la montaña

M. M. C. GIJÓN.

La montaña es traicionera y en muchas ocasiones se cobra la vida de aquellos que tratan de disfrutar de ella. Este año está siendo especialmente siniestro. Quitando aquellas personas que fallecieron por causas naturales, generalmente un problema cardiaco -como un turista ruso en el Cares o un peregrino que hacía el Camino de Santiago, en Tineo-, ya se acercan a la decena los fallecidos en accidentes de montaña en la región en lo que va de 2018. Carlos Álvarez es la novena víctima mortal. El concejal de Izquierda Unida en Caso Klaus García, de 29 años y experto alpinista, falleció el 7 de marzo cuando había acudido a la zona de la pista de montaña Llin de la Gobia. Los equipos de rescate localizaron el cuerpo del joven en una canal de difícil acceso entre Visu La Gande y Les Campes. La causa del accidente fue un resbalón en una zona de nieve helada.

Otro experto montañero falleció el 8 de abril, en Proaza. Se trata del gijonés Manuel Suárez Manzano, de 84 años. Su cuerpo sin vida fue localizado por dos senderistas, en Foz de Picarós, después de que llevara cuatro días desaparecido tras separarse del grupo con el que hacía la ruta entre Bermiego y Aciera.

Otro veterano, Arturo Larroza, quien colaboró en la creación del grupo de montaña San Nicolás, de Gijón, encontró la muerte el 15 de abril al sufrir una caída desde el Pico Vigueras, ubicado entre Oceño y San Esteban de Cuñaba, en Peñamellera Baja. Se da la circunstancia de que su fallecimiento tuvo lugar mientras reconocía una ruta junto a una compañera para que la realizara el grupo de montaña días después.

El policía nacional gijonés de 48 años Juan José Domínguez fue otra de las víctimas de la montaña asturiana. La muerte le sobrevino, el 5 de mayo, al precipitarse desde una altura de 135 metros en la vía del Capitán Garafio, en Morcín.

Solo dos semanas después, el madrileño Mariano González, de 38 años y activista de Ecologistas en Acción, se disponía a descender tras recorrer la vía Cepeda del Urriellu y sufrió una caída mortal. Muy cerca, en la ruta del Cares, dejó su vida el 9 de junio, la vasca Lourdes Arrazuria, de 64 años, que se cayó por un fuerte desnivel tras tropezar con su propio bastón.

Además, el 7 de agosto el langreano Pedro Gutiérrez, de 36 años, se despeñó por un barranco del Picu Turbina (Llanes) y el jueves pasado falleció el bombero leridano Marc Sabata, de 43 años, que había sufrido una caída en el Urriellu el día 10 de septiembre.