«Esta Avellana de Oro me une con mis orígenes; seré allandés allá donde vaya»

El alcalde, José Antonio Mesa, junto a Laureano García. / B. G. H.
El alcalde, José Antonio Mesa, junto a Laureano García. / B. G. H.

Laureano García recibe el mayor reconocimiento del concejo de Allande por su gran defensa del Camino Primitivo, «un recurso casi olvidado»

BELÉN G. HIDALGOALLANDE.

El Ayuntamiento de Allande entregó ayer la Avellana de Oro al tinetense Laureano García, presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Astur Galaico del Interior desde hace casi treinta años en reconocimiento a su labor en favor de la ruta del Camino Primitivo, «un recurso casi olvidado y que generó gran expectativa en la comarca. Una ilusión que nos hace falta», recordó el alcalde allandés, José Antonio Mesa.

El regidor destacó la importancia del Camino para el concejo citando que supone entre el 30 y el 40% de la facturación de la restauración allandesa. No abandonó Mesa el tono reivindicativo, lamentando que se avance «de forma lenta». En este sentido, el alcalde confesó admirar «su paciencia e insistencia», así como su capacidad para «no perder la coherencia» en su lucha por reivindicar su pureza y «no 'afrancesar' el Camino Primitivo».

Tras entregarle la Avellana de Oro, Laureano García, emocionado, tomó la palabra en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento allandés confesando que estar al frente del colectivo durante casi tres décadas «es la mejor de las loterías que me podría tocar». Recordó cómo arrancó aquella asociación, cuando el entonces alcalde de Tineo, Francisco Javier Fernández Blanco, más conocido como Paco Bárcena, abogó por hacer algo con el Camino de Santiago. «Fue una lucha callada, difícil y con momentos incluso trágicos. No se reconocía la figura de Alfonso II El Casto, el gran inventor del Camino, que nació y se desarrolló en Asturias. Hubo mucho que pelear», destacó García. Reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 2015, hoy el Camino «puede dar un empujón para la comarca, que no será la panacea ni la salvación, pero ayudará».

Laureano García, que pertenece a la estirpe de los Zardaín, como él mismo reconoció, confesó que la Avellana de Oro «me une con mi origen. La familia de mi padre fue de Figueras. Seré allandés allá donde vaya», subrayó García. Sonó el himno de Asturias a la gaita y el galardonado firmó en el Libro de Oro del concejo.

Después de este acto el galardonado fue el en encargado de pregonar las fiestas del Avellano, que hoy celebran su día grande.

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