«No podemos obviar que hay un niño atravesando de manera constante la carretera»

Juzgados de Avilés, donde se ha celebrado la vista./Marieta
Juzgados de Avilés, donde se ha celebrado la vista. / Marieta

La defensa de la conductora que atropelló a un menor en junio de 2017 rechaza que exista responsabilidad penal

C. R.

La defensa de la conductora que el 21 de junio de 2017 atropelló a un niño que resultó con un traumatismo craneoencefálico en una carretera de El Franco y dio positivo en las pruebas de alcohol y cannabis ha rechazado que exista responsabilidad penal cuando, según el testimonio de su clienta, fue el menor el que irrumpió sorpresivamente en la calzada con su bicicleta y la mujer salió del coche a auxiliarlo hasta que llegaron las emergencias médicas. Considera que el consumo de alcohol y cannabis no afectó a la conducción. Solicita por ello su absolución mientras que la Fiscalía pide una multa de 3.600 euros y la privación del derecho a conducir vehículos de motor y ciclomotores durante tres años. La acusación eleva esta última petición a cuatro años. El caso, celebrado hoy en el Juzgado de lo Penal Número 2 de Avilés, ha quedado visto para sentencia.

La mujer ha declarado que había bebido algo de alcohol ese día y fumado un porro de marihuana la noche anterior. A pesar de tener prescritos médicamente relajantes, ese día no los había tomado. «Me encontraba capacitada para conducir», afirmó a preguntas de la fiscal. Explicó que cuando, sobre las ocho de la tarde, circulaba por la carretera de El Franco a San Juan de Prendones «me salió un niño y se me estampó de frente». Manifestó que no iba a una velocidad excesiva, «entre 30 y 50, a lo que se puede ir en esa carretera». «La bici fue hacia mí. Intenté esquivarlo, pero era tarde», añadió. Seguidamente, y gracias a su formación como auxiliar de enfermería, le practicó la primera asistencia y lo tapó hasta que llegaron los sanitarios.

Los agentes de la Guardia Civil que firmaron el atestado hablaron de una «velocidad inadecuada». «Una cosa es la velocidad máxima permitida, que en la carretera es de 50 kilómetros por hora, siempre y cuando el resto de condiciones, tanto de la vía como de la persona, sean favorables y el conductor sea capaz de detener el vehículo», ampliaron.

Señalaron que la mujer arrojó una tasa de 0,15, que no es denunciable, pero que «siempre influy en la conducción, junto con la de sustancias psicotrópicas». Reconocieron que la visibilidad en la zona es complicada porque se trata de una travesía con edificaciones colindantes a menos de tres metros y matorral. El niño se encontraba pedaleando en su bicicleta por un camino adyacente «haciendo circuitos» en los que tenía que cruzaba la carretera. «Se puede prever que hay vecinos y que pueden cruzar de forma repentina porque no hay otro sitio donde cruzar. (...) La conductora conoce la zona», añadieron. Asimismo, indicaron que el vehículo se encontraba a 25 metros del lugar del atropello, lo que indicaría que se detuvo tres segundos después. «A pesar de la colisión, no fue capaz de detener el vehículo», valoraron.

Su defensa cree que su atestado tiene «un regusto a presunción de culpa», lo que le hizo alegrarse de que la causa estuvieran en manos de un juez porque el letrado cree que aquí no hay delito penal. Recordó que no se había acreditado la velocidad a la que circulaba su cliente, que la tasa de alcoholemia era de 0,15 y que, según sus propias manifestaciones, no había tomado ese día los relajantes prescritos, algo que se podría haber comprobado con unas pruebas médicas que no se hicieron. Asimismo, y tirando de jurisprudencia, recordó que tiene que demostrarse que la influencia del alcohol es un elemento esencial en el accidente y aquí echa de menos «un informe pericial médico». «El hecho del accidente no es suficiente en sí mismo, necesitamos pruebas de una conducción irregular, gruesa y anómala que aquí no ha sido acreditada», recalcó. Recordó que el niño no llevaba casco como es preceptivo y que «no podemos obviar que atraviesa de manera constante una carretera por la que pasan vehículos a 50 kilómetros por hora sin mirar y creando un riesgo evidente para cualquier conductor (...). No vamos a pedir responsabilidad a un niño de nueve años, pero sí a los padres. (...). Incluso con una diligencia extrema se habría producido un accidente», concluyó.

La acusación pide también el abono de una multa de 3.600 euros, puesto que la indemnización de nueve mil euros ya se arregló con la compañía de seguros.