La recreación de la 'malla do trigo' reúne a 250 personas en San Tirso de Abres

En el área recreativa se separó el grano de la paja y se disfrutó del cocido de la malla. / E. C.
En el área recreativa se separó el grano de la paja y se disfrutó del cocido de la malla. / E. C.

B. G. H.SAN TIRSO DE ABRES.

Para muchos fue un viaje en el tiempo, un regreso a un pasado no tan lejano. Para otros, en cambio, fue todo un descubrimiento, el reencuentro con sus raíces. El área recreativa de la piscina de San Tirso de Abres retrocedió ayer en el tiempo y se detuvo en la segunda mitad del siglo pasado para recrear la malla do trigo. Se juntaron 250 personas que asistieron a la labor de los campesinos que se afanaban en separar el grano de la paja para garantizar que no faltase el pan en la mesa todo el año.

La fiesta se recuperó después de tres años y fue organizada por el grupo de teatro San Tirso del Eo, en colaboración con el Ayuntamiento. Además, la maquinaria fue cedida por la Asociación Cultural San Tirso del Eo. «La gente está muy contenta con la recreación, sobre todo, la gente mayor que se retrotrae. Lo repetiremos, es una experiencia muy positiva», apuntó el alcalde, Clemente Martínez.

Lo primero fue organizar la meda, es decir, disponer del trigo para poder iniciar la malla y conseguir el grano. Los más veteranos recordaban el proceso manual con los instrumentos más artesanos, mientras que los más contemporáneos revivían el proceso poniendo a punto las máquinas que llegaron para aliviar la carga de trabajo. El traqueteo del motor de la trilladora resonó de nuevo en San Tirso de Abres.

Como antaño, las mujeres se afanaban en la cocina para saciar el apetito de quienes se acercaron hasta allí. El tradicional cocido de malla, a base de lacón, oreja, chorizo y panceta sirvió para tomar fuerza y seguir durante la tarde con la tarea.