Los bomberos logran controlar el incendio de Alea que amenazaba al Sueve

Un bombero del SEPA vigila las tareas de extinción en las inmediaciones de Alea. / FOTOS: XUAN CUETO
Un bombero del SEPA vigila las tareas de extinción en las inmediaciones de Alea. / FOTOS: XUAN CUETO

En la zona aún trabajan una veintena de efectivos y un helicóptero para extinguir las llamas

L. RAMOS / X. CUETO ARRIONDAS.

Los efectivos desplegados en la zona de Alea lograban esta madrugada controlar el incendio declarado a primera hora de la tarde de ayer y que debido al fuerte viento llegó a amenazar a la sierra del Sueve.

Tras una larga noche en la que fueron Bomberos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA) del parque de Coballes quienes dieron el relevo a sus compañeros y se quedaron vigilando el fuego, ahora trabajan en la zona una veintena de efectivos, entre bomberos y cuadrillas de empresas forestales, así como un helicóptero del SEPA.

La compleja orografía y las elevadas temperaturas están complicando las labores de extinción del incendio, según indican los propios bomberos. «El incendio lo tenemos controlado, pero no hay forma de hacer entrar a nuestros vehículos, solo personal de tierra, y lo que queremos es seguir remojando bien toda la zona con medios aéreos y evitar las posibles reproducciones que se pudieran dar en las zonas centrales del día, que es cuando va a empezar a hacer más calor», ha explicado el jefe de zona de Bomberos del SEPA, Francisco Barreñada. La zona afectada, ha agregado, «es mucha zona arbolada en un monte que tenía una carga de fuego importante».

Las llamas ayer acecharon a la sierra del Sueve. Éstas se originaban en torno a las tres y media de la tarde en las proximidades de Alea, en una zona ubicada en la frontera entre los concejos de Ribadesella y Parres, propagándose rápidamente en dirección a la localidad parraguesa de Montealea y arrasando a su paso terrenos de pino y eucalipto. El incendio obligó a movilizar en un primer momento a dos helicópteros de extinción de incendios, así como a bomberos de La Morgal y de los parques de Llanes, Cangas de Onís y Villaviciosa, junto al jefe de zona. A ellos se sumaron dos cuadrillas de empresas forestales.

Según explicó a EL COMERCIO uno de los efectivos llegados en aeronave desde La Morgal, fueron las fuertes rachas de viento las que más complicaron desde un inicio las tareas de extinción, así como el denso humo. «La humareda dificulta mucho el trabajo de los helicópteros, pues no tienen buena visibilidad para acceder al punto donde deben echar el agua», indicó José Fernández. De hecho, la intensa humareda se propagó pronto debido a la acción del viento, afectando a los concejos limítrofes y llegando a apreciarse incluso en localidades como Infiesto y Villamayor, en Piloña.

El alcalde de Parres, el socialista Emilio García Longo, quien permaneció desde el primer momento pendiente de la evolución de las llamas, indicaba ayer por la tarde que el fuego no amenazó ninguna población. No obstante, tanto en Montealea como en Alea los nervios de los vecinos eran palpables. «Las llamas no se acercaron mucho, pero tenemos miedo de que cambie el aire porque tenemos un pico de monte que sí que se aproxima bastante al pueblo», manifestaba Cristina Corteguera, propietaria del bar de Alea. Y añadía que si bien en la zona que ardió solo hay «alguna cabaña y alguna cuadra vieja», si las llamas se propagasen hacia la zona del Fitu y Caravia, «sería más serio, pues la gente tiene animales por ahí».