La lluvia no logra aguar la fiesta

Los fieles riosellanos sacan en procesión a Santa Marina, que viajó primero a hombros de los costaleros y, más tarde, a bordo del 'Nuevo Mar Azul'. / NEL ACEBAL
Los fieles riosellanos sacan en procesión a Santa Marina, que viajó primero a hombros de los costaleros y, más tarde, a bordo del 'Nuevo Mar Azul'. / NEL ACEBAL

Las fiestas de Llanes, Lastres y Ribadesella y el festival de Cangas de Onís resisten al mal tiempo

L. RAMOSLLANES.

Como buena tierra de contrastes, tras el sol y el calor que reinaron el sábado, ayer llegó la lluvia para regar Asturias. Un mal tiempo que no logró apagar las ganas de fiesta y a lo largo y ancho de la comarca esta se hizo sentir. Así fue, ya desde por la mañana, en Cangas de Onís, donde durante todo el fin de semana se celebró el Vive Festival, con conciertos, gastronomía y actividades para todos los públicos y cuyos organizadores instalaron una gran carpa para poder seguir adelante con su programación.

También se celebraron en Lastres la tradicional misa, procesión y quema del xigante con las que la villa colunguesa celebra San Roque. A pocos kilómetros, en Ribadesella, otra festividad copó la tarde, esta vez en honor a Santa Marina. Tras degustar una gran paella en la noche del sábado, los devotos tuvieron ayer misa y procesión marinera. Previamente, grupos llegados desde Serbia, Tahití, Sri Lanka y Avilés mostraron sus danzas en el V Festival Internacional Folclórico de Ribadesella, que se trasladó de la plaza Nueva a la Casa de Cultura.

Tampoco los sanrocudos llaniscos se amedrentaron y acudieron, como cada año, a su Velada de La Portilla, «la más famosa de Asturias».