Nueve voladores por segundo

La comitiva procesional, con la Custodia bajo palio, al llegar al altar del barrio de Arriba, adornado con centros de claveles y gladiolos. / N. A.
La comitiva procesional, con la Custodia bajo palio, al llegar al altar del barrio de Arriba, adornado con centros de claveles y gladiolos. / N. A.

El pueblo de Cue finalizó la fiesta de la Sacramental con la suelta de 5.400 cohetes | Después de más de quince horas de trabajo, los vecinos de los barrios de Arriba y Abajo, rivales viscerales, perfilaron las clásicas alfombras florales

GUILLERMO FERNÁNDEZLLANES.

En una mañana plomiza, con amenaza de orbayu, los vecinos de la localidad de Cue celebraron ayer la Sacramental, una jornada en la que los barrios de Arriba y Abajo, rivales viscerales, presentan trabajadas alfombras florales sobre las calles de cada uno de sus distritos. Además, los del barrio de Abajo ponían punto y final a la jornada con el disparo de 450 docenas de cohetes en diez minutos, nueve voladores por segundo y 189 kilos de pólvora. En el transcurso de esa demostración de poderío, realizada por la pirotécnia ourensana Xaraiva, de Verín, la bóveda celeste se tiñó de gris, del cielo llovían papeles y trepidaban los corazones de los presentes, mientras que vacas y terneros corrían despavoridos. Cuatro gotas de agua hicieron acto de presencia cuando todo había terminado.

Los vecinos de Arriba y Abajo dan vueltas a la cabeza durante los 365 días del año para diseñar aquello que quieren plasmar en el suelo. Utilizan elementos vegetales y minerales y cuando llega el gran día invierten unas quince horas, cada lugareño, en dar por concluido el trabajo. De hecho, este año comenzaron a trajinar a las seis de la tarde del 23 de junio y acabaron a las nueve de la mañana del 24.

Eso sí, la jornada se iniciaba en la iglesia de San Román con la celebración de la eucaristía, presidida por el párroco, José María Llada, y cantada por el coro parroquial de Llanes. La procesión salió del templo encabezada por dos estandartes parroquiales, el delantero trasladado por el entusiasta Martín Huertas Puertas, a quien acompañaban dos niñas que habían recibido la Primera Comunión: Iris Álvarez y Paula San Pedro.

Pétalos de flores, serrín, césped triturado y gravilla de colores, los elementos más usados En ambos distritos se perfilaron símbolos cristianos y figuras geométricas

La Puerta del Paraíso

Ellos fueron los primeros en hollar la alfombra del barrio de Arriba, realizada con pétalos de hortensia, margaritas, serrín, turba, gravilla de treinta colores, ramas de ciprés trituradas y botones de eucalipto. A la entrada, sobre el suelo y tras la salutación a vecinos, turistas y visitantes, se hacían visibles figuras geométricas y símbolos cristianos. Al fondo se encontraba el altar, presidido por una imagen del Corazón de Jesús y adornado con 23 centros florales repletos de claveles rojos, gladiolos y paniculata. Y a los pies del ara, un círculo de amapolas, una alegoría de la Puerta del Paraíso, formada por el monte, el mar y el cielo, y una Custodia rodeada de espigas de trigo y racimos de uvas. Allí llegó el sacerdote bajo palio y rezó la oración correspondiente.

Varias docenas de cohetes señalaron el camino de la comitiva hacia el barrio de Abajo. La alfombra de este distrito se había confeccionado con césped triturado de diferentes tonalidades, serrín y pétalos de flores, además de estar flanqueada por ramas de palmera. En el altar había una interesante representación de la corte celestial: las imágenes del Corazón de Jesús, San José y la Inmaculada Concepción, rodeadas por tres centros de rosas impactantes y dos de gladiolos. En el suelo estaba simbolizada una gran Cruz y cuatro destacadas figuras geométricas. Todo ello realzado con 25 centros florales.

Y fue en ese barrio donde se daba por concluida la jornada festiva con el disparo de 5.400 voladores. A lo que parece, los del distrito de Abajo son grandes aficionados a estas extraordinarias demostraciones pirotécnicas hasta el punto de que la víspera habían soltado una interesante colección de fuegos artificiales durante los actos del enrame de la fuente. Atraídos por la fama de estos festejos, declarados de Interés Turístico Regional, acudió gente de muy diferentes lugares. De Málaga, «expresamente para la ocasión», se presentó en Cue la familia de Miguel Bueno Jiménez, por ejemplo.