El nuevo plan de Picos abrirá «canales de participación» a los habitantes

El nuevo plan de Picos abrirá «canales de participación» a los habitantes

Apuesta por tomar nota de sus demandas y fija la colaboración con consistorios, ganaderos y hostelería en materia de turismo y conservación

GLORIA POMARADA COVADONGA.

El malestar de los habitantes del Parque Nacional de los Picos de Europa por lo que consideran una gestión a sus espaldas está enraizado desde hace años en el seno del espacio protegido y, en este 2018 en el que se cumple un siglo de su creación, se han intensificado. Residentes y ganaderos, con el apoyo de empresarios y ayuntamientos, han protagonizado en estos últimos meses manifestaciones en Cabrales, Cangas de Onís y la Vega del Enol para dejar constancia de sus quejas. En Onís, donde el Consistorio insiste en abandonar el Parque, aparecía en primavera una pancarta que expresa el sentir de parte de los habitantes del espacio protegido: «cien años de ocupación, cien años de sometimiento».

A atajar esas percepciones dedica el nuevo Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) medidas específicas. Una de las herramientas previstas es la participación ciudadana, que desarrolla a través de un subprograma. El objetivo, establece el documento que saldrá a información pública y al que ha tenido acceso este periódico, pasa por «el establecimiento de canales de participación ciudadana para la implicación de la sociedad en la gestión del Parque Nacional, especialmente de la residente». Para alcanzar esa meta propone «una mejora de la comunicación entre la sociedad y la Administración gestora posibilitando que ciudadanos, visitantes y habitantes locales puedan manifestar sus demandas, inquietudes y sugerencias».

Los ayuntamientos son otra de las piezas que prevé encajar el PRUG. Entre sus «líneas prioritarias» incluye la «formación de responsables de los equipos de gobierno municipales en materias relacionadas con el Parque Nacional». La «coordinación y colaboración» con las entidades locales del área de influencia socioeconómica llega también a la «dinamización de la economía» y el «apoyo técnico» para adaptar la normativa urbanística municipal al nuevo plan. Respecto a la conservación, establece la futura 'Constitución' de Picos la necesidad de «impulsar» un «papel activo de la población local y los agentes sociales».

Programa de voluntariado

En esta materia apuesta también por el voluntariado y para ello se creará un programa específico que «promueva la conservación de los valores naturales y elementos culturales propios del Parque Nacional, fomentando de forma especial la participación de la población del entorno».

A la peculiaridad que le confiere a Picos ser el principal parque nacional habitado de la red española -en el de Monfragüe existe una pequeña pedanía- se suma que en su territorio se desarrollen distintas actividades económicas. El PRUG diferencia entre usos incompatibles y compatibles y, dentro de estos últimos, «singulariza los necesarios y/o beneficiosos para la gestión». En esa categoría se engloba la ganadería, que según el plan constituye «una actividad fundamental debido a su importancia económica y social y por su papel en la configuración del paisaje actual y en la conservación de la biodiversidad». Para esas actividades permitidas, continúa el plan, «no se establece ningún régimen de intervención administrativa, sin perjuicio de la normativa sectorial aplicable en cada caso».

Sí fija, no obstante, que se tratará de evitar «posibles situaciones puntuales de sobrepastoreo o infrapastoreo que deterioren los hábitats naturales, ajustando las cargas ganaderas». El almacenamiento de estiércol se limitará a «la zona de asentamientos tradicionales -los pueblos-». Sobre los desbroces para pastos, una de las demandas más repetidas, el PRUG dice que estarán permitidos previa comunicación a las autoridades en las zonas de asentamientos tradicionales, siempre que se desarrollen entre el 1 de agosto y el 31 de marzo sobre una superficie continua de diez hectáreas. Para desbrozar en zonas de uso moderado y restringido serán necesarias autorizaciones acompañadas de «un documento de valoración de afecciones».

Cabañas y queserías

Las cabañas y demás construcciones agrícolas y ganaderas no podrán edificarse de cero fuera de los pueblos, mientras que los arreglos serán autorizables siempre que se mantengan los elementos tradicionales. Las quemas para controlar la matorralización de pastizales deberán contar asimismo con permisos y un informe de afección. Los proyectos para otra de las actividades con más tradición, las queserías, están permitidos en pueblos y la zona de uso moderado -la de mayor extensión del Parque- «siempre que se ubiquen en edificaciones preexistentes».

Puntos de información

Los vecinos de los pueblos contarán con una identificación para circular en vehículo «por las pistas de su concejo y que figuren» entre las cinco reguladas: Vega de Enol a Pandecarmen, Poncebos a Río Cares, Collado Angón a Restaño, El Texu a Canero y Pandébano; y Sotres a El Texu y La Raya de Áliva. Por ellas podrá transitar también transporte público, siempre que corra a cargo de empresas de la zona.

Dentro del sector primario, la apicultura se autoriza previa presentación de declaración responsable. Por su parte, del sector de la hostelería se limitan los establecimientos fuera de pueblos a los ya existentes y los refugios. En Asturias son Vegarredonda, Vega de Ario, Vega de Enol, Vega Urriellu, Jou de los Cabrones y La Terenosa, así como los bares María Rosa, El Casín y el refugio de pastores de la Vega de Enol. Los establecimientos de hostelería podrán ser autorizados «como puntos de información».