«Ya no hay perros asilvestrados en Picos, los lobos los eliminaron»

Un ejemplar de lobo ibérico/
Un ejemplar de lobo ibérico

Borja Palacios explica en el Muja cómo estudia el parque a sus 200 especies | El biólogo indicó que en la actualidad hay seis manadas de cánidos en el espacio protegido, frente a las dos que existían en 1992

LUCÍA RAMOS COLUNGA.

Cámaras trampa, análisis genéticos, radiomarcaje, seguimiento a través de patologías... Aunque todos estos métodos puedan sonar a la más sofisticada tecnología de espionaje, en realidad son los que a diario utilizan los guardas del Parque Nacional de los Picos de Europa para tener controladas a las cerca de doscientas especies de vertebrados que alberga el espacio natural protegido. De explicar todo esto en el Museo del Jurásico (Muja) se encargó ayer por la tarde el biólogo del Área de Conservación del parque Borja Palacios. «Saber cuántos ejemplares de cada especie tenemos y estudiarlos para ver cómo están es algo fundamental para poder gestionarlos, para llevar a cabo nuestras acciones de conservación», indicó.

Las formas de llevar a cabo esta labor de 'espionaje', de la que se encargan principalmente los miembros de la Guardería de Picos, son muy variadas. Desde los censos o conteos llevados a cabo mediante la observación con prismáticos hasta los análisis genéticos, que permiten saber, a partir de muestras de material que los animales van dejando a su paso, cuáles son sus movimientos. También es frecuente el anillamiento y el marcaje en el caso de las aves, así como el radiomarcaje que, por ejemplo, permite conocer cuál es el patrón de movimiento de los quebrantahuesos liberados en el parque para que los técnicos encargados de su seguimiento detecten cualquier problema o anomalía.

Otro método muy utilizado y que está dando buenos resultados, indicó Palacios, es el de las cámaras trampa, que se colocan en puntos estratégicos del espacio protegido y se activan ante el paso de cualquier animal, fotografiándolo. «Gracias a una de estas, por ejemplo, descubrimos que estamos empezando a tener cabras montesas en los Picos», indicó. Completan el abanico de métodos la clásica captura en vivo, el seguimiento de patologías, el estudio de la alimentación mediante heces y egagrópilas -el material que las aves carnívoras no pueden digerir y regurgitan- y la búsqueda de indicios como huellas, nidos o madrigueras.

Todo este trabajo de campo, apoyado por rigurosos estudios, sirve a los gestores del espacio protegido para conocer el estado de su fauna en todo momento. Para saber, por ejemplo, que la densidad de especies es notablemente mayor en la zona sur de los Picos, donde se concentran más de 160 clases de vertebrados diferentes.

Dentro de la variopinta comunidad animal que puebla el Parque Nacional hay una especie que destaca, no por numerosa, sino por controvertida. «En la actualidad, y desde hace varios años, existen en los Picos de Europa seis manadas de lobos, con lo que el número total de ejemplares suele variar dentro de una horquilla de entre cincuenta y sesenta», indicó el biólogo.

Esta cifra lleva un tiempo manteniéndose estable, pero no siempre fue así. «En el año 1992 había solamente dos manadas y solo en la zona sur, pero con el tiempo la especie se fue recuperando y ahora abarca todo el territorio», explicó. Cada año se suelen registrar unas doscientas bajas entre el ganado por causa del lobo, agregó el experto, y aseveró que el fraude en los daños «casi no existe ya», como tampoco los perros asilvestrados. «Cuando no había lobos sí que estaban estos perros, pero en cuanto recuperaron su territorio, los eliminaron», manifestó.

Otro gran mamífero que se suele dejar ver por el parque es el oso pardo. «Normalmente nos visitan entre cuatro y seis ejemplares con crías cada año. Ahora mismo sabemos que tenemos a una osa con esbardos en la zona», señaló Palacios. Explicó también que en la actualidad hay seis parejas de águila real y otras 125 de buitre leonado y lamentó que «el urogallo está prácticamente perdido. Se pueden contar con los dedos de una mano los ejemplares que todavía quedan en Picos».

La charla impartida por el biólogo, quien según algunas voces se perfila como posible sucesor de Rodrigo Suárez Robledano en la codirección del Parque Nacional tras la destitución de este último hace una semana, estuvo enmarcada en el ciclo Los sábados de Picos que durante octubre y noviembre está acogiendo el Muja con motivo del centenario del parque.

 

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