Los pacientes del Hospital de Arriondas, trasladados a centros de Oviedo, Gijón y Avilés

Traslado de una de las pacientes evacuadas del hospital de Arriondas, desde el área de Urgencias a donde accedieron los ambulancias por turnos. / Juan Llaca

La crecida del río obliga a evacuar a los pacientes del centro hospitalario. Está previsto que el Grande Covián permanezca cerrado hoy

GLORIA POMARADA ARRIONDAS.

Las alarmas comenzaron a saltar en el Hospital Grande Covián de Arriondas pasadas las diez de la noche del martes. La lluvia arreciaba y el nivel del río Piloña seguía subiendo. Algunos, como la llanisca Emma Montoto, acompañante de una paciente de 93 años, comenzaron a temer lo peor y a evocar las imágenes de junio de 2010, cuando los pacientes tuvieron que ser evacuados en canoa. «No dormí con todo el movimiento, se veía el río muy alto», contó mientras aguardaba por noticias sobre la reubicación de la mujer a la que cuida. Los temores se confirmaban a las once de la mañana, tras una reunión de urgencia en el hospital entre el gerente del Sespa, José Ramón Riera, la dirección del Grande Covián y responsables de Bomberos: por «prevención» los pacientes debían ser evacuados.

En total, setenta personas estaban ayer ingresadas en Arriondas, que cuenta con un total de noventa camas. Una treintena pudo abandonar el centro por su propio pie, todas ellas altas consensuadas, indicaron desde el Sespa. Otros 38 pacientes, sin embargo, tuvieron que ser evacuados mediante un dispositivo desplegado para la ocasión en el que participaron una veintena de ambulancias llegadas desde toda Asturias. Para garantizar la fluidez de los traslados se aplicó un «sistema de noria» por el cual los vehículos fueron accediendo por turnos a la zona de Urgencias, explicó Carlos Paniceres, gerente de Transinsa. «El sistema de evacuación fue fluido, cada cinco minutos se evacuó a un paciente», abundó Riera. Una vez clasificados, los primeros evacuados fueron aquellos con cuadros más complejos y «ningún paciente sufrió riesgo» durante el operativo, dijo el gerente del Sespa.

Los evacuados se distribuyeron entre hospitales de Avilés, Gijón, y Oviedo, con catorce trasladados al San Agustín, doce a Jove, tres a Cabueñes, uno a Cruz Roja, cuatro al Monte Naranco y cuatro más al HUCA. Todos ellos se vieron obligados a apurar las altas para recibir a los pacientes del Oriente. De hecho, en el HUCA pusieron a disposición del Hospital de Arriondas un área completa de observación para poder acoger allí las urgencias. Más complicada fue la situación en Cabueñes, que solo pudo acoger a tres pacientes dada la elevada ocupación de estos días y, a pesar, de haber reabierto una planta que mantenía cerrada desde el verano.

La suspensión de la actividad en el Hospital del Oriente afectó también a las consultas programadas para el día y a cinco intervenciones quirúrgicas, todas ellas suspendidas. La previsión, indicó Riera, es que el hospital permanezca cerrado durante la jornada de hoy y a lo largo de mañana se recupere la normalidad, con jornadas de trabajo de mañana y tarde para reprogramar las citas suspendidas. No obstante, desde el Sespa recordaron que la actividad en Urgencias sí se sigue desarrollando con normalidad. Tampoco el material sufrió daños al no alcanzar el río las dependencias hospitalarias, si bien por precaución el aparataje de hemodiálisis, farmacia y el archivo se subió a la primera planta.

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