El Carmín, con menos agresiones pero con más basura

El prau de La Sobatiella la mañana siguiente al Carmín. / PABLO NOSTI
El prau de La Sobatiella la mañana siguiente al Carmín. / PABLO NOSTI

De los 80 romeros atendidos, un 25% menos que el año pasado, cuatro acabaron en el HUCA por cortes, intoxicación etílica y consumo de drogas

M. RIVERO / J. VEGAPOLA DE SIERO.

La Pola se desperezó ayer con la resaca del Carmín, una fiesta más tranquila gracias a las medidas de seguridad y antibotellón, en la que las personas atendidas se redujeron a ochenta, un 25% menos que el pasado año. Lo que no se pudo evitar es el rastro de toneladas de basura que dejaron tras de sí los romeros, tanto en la Pola como en el prau de La Sobatiella, aunque la estimación del Ayuntamiento es que el reguero de desperdicios fue, también, menor que en pasadas ediciones.

Desde primera hora de la mañana, los servicios de limpieza se afanaban en devolver a la normalidad las zonas más céntricas de la Pola. A las nueve y media de la mañana, por ejemplo, se volcaron con la plaza de Les Campes.

El prau de La Sobatiella tardará aún días en 'recuperarse'. Infinidad de botellas de sidra, de plástico, latas, bolsas, cajas y hasta un carro de la compra quemado o juegos hinchables 'amanecieron' ayer desperdigados por todo el perímetro de la fiesta.

Cinco romeros sufrieron intoxicaciones etílicas frente a los 22 de 2018, y ninguno era menor

Además de los encargados de la limpieza del prau, varias personas acudieron, ya a primera hora, a recoger latas y cascos de botellas que más tarde revenderán en lagares y chatarrerías, son los llamados 'buscadores de tesoros'.

Respecto a las atenciones sanitarias, el Ayuntamiento de Siero presentó el correspondiente balance: 80 personas fueron atendidas, cuatro de ellas estaban graves y fueron trasladadas al HUCA: dos con cortes «graves», otra con una intoxicación etílica grave y una más por consumo de estupefacientes. Otros cuatro romeros recibieron asistencia en el hospital de campaña instalado en el prau, también por intoxicación etílica; los 72 casos restantes se debieron a cortes superficiales, picaduras o luxaciones o esguinces.

El concejal de Seguridad Ciudadana y Protección Civil, Victor Villa Sánchez, calificó de positivo el balance, con un 25% menos de atenciones sanitarias respecto a 2018, cuando se atendió a 106 romeros. En relación a las intoxicaciones etílicas, el edil destacó el «brusco» descenso de casos: «Hace un año tuvimos 22 intoxicaciones». Remarcó que en los cinco casos habidos, «en ninguno de ellas se vieron involucrados menores de edad». Agradeció que el público asistente atendiera al «llamamiento a la seguridad» realizado durante los días previos y la fiesta. A ello también contribuyeron los más de 140 agentes despleados y los 28 vigilantes privados encargados de impedir la entrada al recinto con bebidas destiladas.

La Asociación de Vigilantes de Seguridad Privada de Asturias (AVISPA), en cambio, emitió un comunicado ayer en el que calificó de «chapuza» el control 'antibotellón' de la zona y afirmó haberse mostrado «una ignorancia extrema por parte de los organizadores».

Por el contrario, desde la Sociedad de Festejos se mostraron «contentísimos» por el descenso en las incidencias. El encargado de producción de la sociedad, Guillermo Pérez, dijo que «esta es la respuesta para los que dudaron de la medida de no permitir bebidas blancas» y destacó: «Lo más importante es que se ha vuelto al espíritu del Carmín original». Su presidente, Jenaro Soto, se encuentra descansando en casa después del percance que le impidió asistir a la romería.

Fuentes de la Policía Local de Siero aseguraron que, a pesar de que fue una noche con más volumen de llamadas, no se produjo ningún incidente «grave» y que el grueso de los avisos correspondieron a «reyertas y hurtos».