Nava instala una valla en el acceso al lago del Enguilu para frenar los vertidos

El actual estado del lago del Enguilu, en Nava. / PABLO NOSTI
El actual estado del lago del Enguilu, en Nava. / PABLO NOSTI

El alcalde dice que para solucionar el problema habría de vaciarlo y retirar toda la basura, pero es «inasumible» para el Ayuntamiento

JUAN VEGANAVA.

El lago del Enguilu, situado en el margen izquierdo de la carretera AS-357 que une Nava con Sariego, sigue en mal estado. El color de sus aguas contrasta, de manera muy agresiva, con el entorno natural que lo rodea. Para poner comenzar a gestar una solución, la corporación naveta se ha puesto manos a la obra. El alcalde, Juan Cañal Canteli, aseguró que tienen conocimiento de que se «estaban lavando cubas (maquinaria agrícola)». Es por eso que para prevenir el nuevo método de contaminación han instalado en el acceso al lago -que es de dominio público- una valla metálica para impedir el acceso a los vehículos. Con esta medida esperan contener «gran parte» del problema que afectaba a la sostenibilidad ecológica del agua.

El regidor confía en que esta medida «mejore», con el paso del tiempo, el aspecto del agua para que recupere el color azulado «que tenía de siempre». Sin embargo, también admite que para «solucionar por completo» el problema se tendría que hacer una remodelación «integral» del entorno, que incluiría el vaciado completo del lago para sacar toda la basura y volver a llenarlo. Una operación que el regidor califica de «inasumible» económicamente para el Ayuntamiento de Nava. Para ello, tiene previsto reunirse con la Consejería de Infraestructuras del Principado de Asturias para solicitar la financiación para poder sufragar el proyecto. «No quiero vender humo y desde el Ayuntamiento no está prevista ninguna actuación en el lago, pero lo lógico sería poner una zona recreativa que incentivase el turismo del concejo», matizó el alcalde.

Antecedentes

En el año 2014 bastaba con echar un vistazo para descubrir cientos de televisores y equipos informáticos sumergidos en el agua, con otros tantos acumulados en la superficie. Y eso es solo lo que se ve. Porque todo aquel que conoce la laguna -surgida de una cantera abandonada hace medio siglo, que se llenó con el agua de un manantial- sabe que en realidad es un vertedero ilegal. En el fondo se acumulan maquinaria, vehículos y cadáveres de ganado, entre otras cosas.

A pesar de que los últimos años fueron los peores, su recuperación ya comenzó a tomar forma en 2009, cuando la asociación de vecinos de Viobes presentó en el Ayuntamiento -gobernado entonces por el PSOE- un documento de intenciones como primer paso para fijar una línea de actuación en el entorno.