«Franco nunca fue investido como rector honorario de la Universidad de Oviedo»

Monumento a los estudiantes caídos del bando franquista instalado en la Universidad de Oviedo./Álex Piña
Monumento a los estudiantes caídos del bando franquista instalado en la Universidad de Oviedo. / Álex Piña

La comisión sobre aplicación de la Ley de Memoria Histórica propone retirar dos elementos franquistas y señalar otros cuatro

Laura Mayordomo
LAURA MAYORDOMOGijón

El 19 junio de 1939, el claustro de la Universidad de Oviedo –integrado por diez miembros, además del entonces rector Sabino Álvarez-Gendín Blanco– aprobó «por aclamación» otorgar el título de rector honorario a Francisco Franco. Según reveló este jueves la profesora Carmen García, coordinadora de la comisión sobre la aplicación de la Ley de Memoria Histórica, creada el año pasado, las investigaciones llevadas a cabo han permitido determinar que «Franco nunca fue investido como rector honorario de la Universidad de Oviedo». De modo que la retirada del título que pretende la institución académica asturiana no solo se ajustaría a lo recogido en la Ley de Memoria Histórica sino que, a su juicio, «no es más que el restablecimiento de la verdad frente al falseamiento del escenario promovido por aquel claustro y sostenido en el tiempo hasta el final de la dictadura».

Así lo ha indicado Carmen García en la presentación ante el claustro de las conclusiones del trabajo «honesto» realizado por la comisión en este último año. Otras de sus propuestas son las de retirar la lápida de homenaje al citado rector, por su «carácter apolegético del régimen franquista». En la lápida puede leerse: 'Purificada por el fuego surgió esta universidad de entre sus ruinas. La promoción de estudiantes soldado al excelentísimo señor don Sabino Álvarez-Gendín Blanco, alma de esta empresa. Oviedo 17-1-1970'. Por el mismo motivo se plantea la retirada del monumento a los caídos inaugurado en 1941 y ubicado junto al rectorado, en el que figura la lista de los fallecidos del bando vencedor.

En cambio, por razones de conveniencia artística y arquitectónica, se ve conveniente mantener el escudo «con simbología característica de la dictadura» situado en el paraninfo y en el que se hace alusión a la reconstrucción de la Universidad. Su retirada podría causar «daños no deseados», justificó la experta, que recordó que en realidad, tras el incendio sufrido en 1934, la reconstrucción se inició ese mismo año, «bajo el rectorado de Leopoldo Alas Arguelles, posteriormente asesinado», y no en el 36, como figura en esa inscripción. Junto a el escudo se colocará una placa informativa que aclare todos estos términos.

Lo mismo que se hará con las vidrieras del rectorado y la biblioteca del Edificio Histórico. Y con una inscripción en latín, labrada en piedra y alusiva a la guerra y los vencedores. La propia Carmen García reconoció que, pese a estar ubicada en su facultad, «me costó encontrarlo. Y mira que es enorme...».