La autopsia revela que el vecino que desapareció en Miranda sufrió un ictus

Allegados y conocidos acudieron ayer a dar el pésame al tanatorio. / OMAR ANTUÑA
Allegados y conocidos acudieron ayer a dar el pésame al tanatorio. / OMAR ANTUÑA

La parroquia despedirá hoy a un vecino muy querido que el lunes había desaparecido y fue encontrado el miércoles en una finca

FERNANDO DEL BUSTO

Los vecinos de Miranda recibieron ayer el mazazo de conocer la noticia de la muerte de Antonio Amaya Castillo, de 89 años de edad, y conocido popularmente como 'Antonio, el del tractor'. Antonio había desaparecido el pasado lunes de su domicilio, después de salir a dar su paseo habitual. El fallecimiento, según ha revelado la autopsia, se debió a un ictus.

Hombre de rutinas y costumbres, al no regresar a su casa, la familia presentó una denuncia en la Policía Nacional el pasado martes. Todos los vecinos colaboraron en la búsqueda de Castillo, ya que era muy querido por su generosidad y disposición para ayudar en todo. El miércoles lo encontraban en una finca y era trasladado al Hospital Universitario San Agustín.

Los médicos informaron de la gravedad de la situación ya que todo apuntaba a que Amaya Castillo había permanecido a la intemperie desde el lunes. El pasado sábado, Castillo fallecía en el Hospital Universitario San Agustín.

Posteriormente, su cuerpo era trasladado al Instituto de Medicina Legal de Asturias para realizar una autopsia. A lo largo del domingo, los forenses confirmaban que la muerte se debía a un ictus. El trágico episodio había provocado su desvanecimiento y que no regresase a su domicilio. Por su parte, la Policía Nacional iniciaba una investigación sobre las circunstancias de la muerte, aunque todo apunta que, tras conocerse la causa natural, se cerrará.

La noticia causaba una gran conmoción en Miranda, donde Antonio Amaya era muy conocido y querido. Popularmente se le conocía como Antonio 'el del tractor', porque ponía su tractor a disposición de todos los vecinos y no negaba nunca un favor a nadie. En su juventud se había instalado en Miranda y ya nunca abandonó la parroquia.

Era una persona de rutinas, le gustaba dar un paseo diario, cuidar su huerta y era frecuente verlo cantar.

El funeral se oficiará hoy a partir de las cinco de la tarde en la iglesia parroquial de Santo Domingo de Guzmán. Durante la jornada de ayer ya fueron muchos los vecinos que se acercaron a dar el pésame a la familia al tanatorio.