«Avilés avanza y ha podido recuperar el Niemeyer y el Camino de Santiago»

María Josefa Sanz, en su despacho del palacio de Valdecarzana con uno de los volúmenes de actas medievales que está estudiando. / MARIETA
María Josefa Sanz, en su despacho del palacio de Valdecarzana con uno de los volúmenes de actas medievales que está estudiando. / MARIETA

María Josefa Sanz, cronista oficial de Avilés: «Hay que conservar algunos elementos del patrimonio industrial, como el poblado de Llaranes, pero para el resto se deben analizar antes los costes»

RUTH ARIAS AVILÉS.

A María Josefa Sanz, cronista oficial de Avilés desde hace cuatro años, todos la conocen como Pepa, un nombre familiar que denota su cercanía. Desde su posición observa el devenir de la ciudad de Avilés sin perder la sonrisa, más relajada ahora que acaba de jubilarse después de casi medio siglo en la Universidad.

-Por primera vez en muchos años comienza el curso y usted no tiene clases. ¿Cómo lo lleva?

-Bien y mal. Bien porque es una descarga de horarios y de obligaciones, y mal porque son muchos años de docencia y me gusta mucho el trato con la gente joven, con los alumnos y con los otros compañeros, pero la verdad es que han sido 49 cursos, y eso sin contar prácticas que hice de estudiante. A mí siempre me gustó la enseñanza. Soy hija de maestro y eso no lo puedo olvidar.

-¿Qué relación con la Universidad va a tener a partir de ahora?

-Esta misma semana me llegó el cese como catedrática, pero sigo yendo por la Universidad y manteniendo relación con mis antiguos compañeros y alumnos y doctorandos. Es una relación que no se rompe.

-¿Siguen teniendo aceptación estas carreras de letras?

-La de Historia ha fluctuado muy poco. Se mantiene por encima de los cincuenta o sesenta matriculados y hay gente francamente buena. Otras como Arte han oscilado más.

-¿Son bien tratadas presupuestariamente?

-Bueno, ahora hay problemas para todos, pero nosotros hemos sido frecuentemente maltratados. Cuando en el 92 bajamos del Cristo al Milán y pedimos unos ordenadores un vicerrector nos dijo que con un taco para bolígrafos teníamos bastante. En cambio ahora he de decir que no es así, pero por la sociedad somos muy mal percibidos, la gente no se da cuenta de que la masa crítica somos los historiadores y los filósofos. Somos los que, por nuestros estudios, somos capaces de poner en solfa que está sucediendo políticamente y verlo en perspectiva.

-Lleva algo más de cuatro años como cronista de Avilés. ¿Cómo se encuentra en ese papel?

-Muy a gusto y muy bien. Diría que estoy feliz. Antes conocía un ámbito más restringido de Avilés. Me fui en el 62, con apenas unos pocos años de siderurgia, aunque ya habíamos visto la llegada de los arijanos, por ejemplo. Este Avilés mestizo, aunque esa sea una palabra que a mucha gente no le gusta, ha sido una riqueza enorme para la ciudad. A mí me sublevan mucho estas esencias avilesinas del alma, porque abrirnos es lo que nos enriquece. Avilés es una ciudad muy viva a todos los niveles. Ser su cronista es una experiencia fantástica y lo estoy disfrutando muchísimo.

-En estos cuatro años, ¿qué ha visto en la ciudad?

-Es poco tiempo, pero estoy viendo no un cambio, pero sí un avance. Cuando entré de cronista el Niemeyer acababa de caer, pero estaba claro que tenía que levantarse, como lo está haciendo, que ahora es impresionante. También hemos vivido la crisis del albergue de peregrinos, que ahora está a tope, y el párroco de Sabugo sellando credenciales a un ritmo impresionante. Son cosas que me agradan.

-Apostar por el Camino de Santiago ha sido todo un éxito.

-Desde luego. Es Patrimonio de la Humanidad y hay que cuidarlo, igual que se cuida la Alhambra de Granada. No se puede empezar a cambiar de sitio porque le conviene a alguien o llenarlo de anuncios y pintadas. Tenemos que conseguir que se mantenga la pureza

-¿Se le puede sacar más partido en Avilés? ¿Hay todavía algún secreto por descubrir?

-La gente que ha venido aquí al Camino y se ha quedado a dormir en el albergue o en un hotel se ha quedado enamorada, porque en Avilés tenemos dos cascos medievales muy cuidados. Nos quejamos de la entrada, de que se ve la industria, pero ocurre en todas partes. La entrada de Avilés es lo que es y forma parte de su historia. ¿Se puede hacer más? Sí. No sé cómo, quizás desde el Museo se pueda conseguir que la capilla de Los Alas, que es el segundo edificio gótico más antiguo de Asturias, esté abierta.

-Cada vez viene más peregrinos.

-No sé si vamos a estar preparados para recibir a todos los que llegarán en 2021, que es Jacobeo. Habría que ver dónde habilitar espacios. Ese año va a ser tremendo, porque además habrán pasado once años desde el último Jacobeo.

-Hemos empezado ya las celebraciones del quinto centenario del nacimiento de Pedro Menéndez. ¿Para qué servirá?

-Para darle más valor del que ya se sabe que tenía. Es un personaje interesantísimo. Fue la mano derecha de Felipe II, que confiaba en él ciegamente y se merece ser recordado en el lugar en el que nació. Cuando yo era pequeña Pedro Menéndez solo era una estatua en el parque, en la escuela no se hablaba de él. Será un año denso y creo que será una celebración interesante para niños y mayores.

-Y usted está preparando un libro.

-No sé si al final será un libro o una parte del catálogo de la exposición que se está preparando desde el Ayuntamiento. Será algo muy selectivo, porque la historia de Pedro Menéndez ya está contada y ahora se están publicando cosas nuevas.

-Entonces, ¿cómo será?

-Una historia de Pedro Menéndez contada por él mismo o por alguien cercano. ¿Cómo es eso? Pedro Menéndez tuvo muchas desgracias y estuvo preso en Sevilla mucho tiempo. Allí hizo una especie de pliego de descargos ante el Rey. Le contaba todo lo que hizo, y ese es un documento, una especie de autobiografía donde él va narrando lo que ocurrió.

-¿Dónde se conserva?

-En el Archivo de Indias. Luego, en el viaje a Florida hay varias historias. Una es la que hace un fraile franciscano que va con él, que es divertidísima. También incluiré el testamento, donde hace un resumen de su vida. Todo el mundo dice que murió de tifus en Santander, pero él venía ya enfermo de Sanlúcar de Barrameda, donde prepara su testamento. Fue llamado por el Rey para preparar la llamada Armada Invencible. Probablemente sí murió de tifus, pero porque ya venía 'flojo'.

-El aniversario será una oportunidad para recuperar a Pedro Menéndez pero, ¿qué ocurre con el resto de nuestra historia?

-Los avilesinos vamos conociéndola cada vez más. Cada vez se investiga más, pero aún faltan cosas. Los estudios del Fuero de Avilés fueron un descubrimiento para mucha gente, vimos que no habíamos sido una isla. Con Miguel Calleja elaboré un compendio de documentos municipales hasta el siglo XV, y ahora trabajamos en los documentos comunes.

-Mirando hacia el presente, hay mucha gente que está reivindicando poner el valor el patrimonio industrial antes de que desaparezca.

-Hay que ver qué queremos hacer, si mantener unas instalaciones que ya no se utilizan... Se tiró algo maravilloso, aquella nave de un kilómetro de largo que costó tantas vidas. Pero hay que mantener todo aquello que se sea prudente y no suponga un gasto extenuante, y poner en valor la memoria. Ensidesa tiene un archivo maravilloso con unas fotografías alucinantes y unos planos y alzados que son auténticas obras de arte.

-¿Y qué mantendría?

-Se han hecho cosas sensacionales, como convertir el antiguo laboratorio de Ensidesa en un centro de investigación, o lo que se hizo con La Curtidora. Hay que conservar la memoria de la industria, y hay algo intocable que hay que mantener sí o sí, que es el poblado de Llaranes. Es un poblado espectacular, un pequeño concejo hasta con plaza mayor y hay que apoyarlo todo lo posible. Pero para lo demás hay que valorar los costes.

-¿Cómo ve el futuro cercano de Avilés?

-Soy optimista. Veo como están viniendo empresas interesantes, el puerto nos vuelve a ayudar y es lo que necesitan las empresas de aquí... Luego, hay mucha gente de Avilés emprendedora, el semillero de La Curtidora está dando resultado. No podemos ponernos en plan trágico. Es cierto que se ha marchado mucha gente que no encontraba trabajo, pero yo lo veo con un optimismo.

-¿Qué le preocupa?

-Hay mucha población envejecida pero, ¿dónde no? Aquí hay unos servicios muy buenos para la infancia y para los mayores. Y luego está el tema de la contaminación. El puerto te da estadísticas y vemos que la polución ya ha bajado un 25%. ¿Y con Ensidesa qué hacemos? ¿Qué deje de trabajar? Ahora se están poniendo límites, y si queremos que haya trabajo hay que ser conscientes de lo que tenemos. A coste cero la industria no existe. Si se nos va la industria pesada, entonces sí que adiós.

 

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