La Comida en la Calle trae cola

El reparto de números volvió a realizarse en la antigua pescadería, donde pernoctaron medio centenar de personas./FOTOS: MARIETA
El reparto de números volvió a realizarse en la antigua pescadería, donde pernoctaron medio centenar de personas. / FOTOS: MARIETA

Unas cincuenta personas pasan la noche en vela para asegurarse un buen sitio

J. F. GALÁNAVILÉS.

Daniel Pita y Jonathan Jiménez podrán disfrutar donde les plazca de la Comida en la Calle. Eran los primeros de la cola, y tras veintiún horas de espera ininterrumpida en la Antigua Pescadería -habían llegado a las once de la mañana del jueves- ayer viernes se llevaron el número uno de los 270 que se repartieron para establecer el orden de solicitud de reserva de plazas mediante cita previa.

El plazo para formalizarla se abrirá el próximo lunes, tres jornadas consecutivas, hasta el miércoles 27. Cada solicitante podrá reservar un máximo de 120 plazas a la fecha y hora asignadas ayer por riguroso orden de llegada, y Daniel y Jonathan tienen la primera, a las nueve de la mañana del lunes en el mismo escenario, la Antigua Pescadería. Será entonces cuando podrán escoger el lugar en el que disfrutar junto a los suyos de la Comida en la Calle. «Vamos a pedir dos mesas en el Carbayedo», afirmaron al unísono.

La cola o mejor dicho la lista en la que se iban inscribiendo por riguroso orden de llegada los solicitantes -tampoco era necesario guardar cola en el más estricto sentido de la palabra aunque sí permanecer en la zona- no tardó en crecer. A medida que avanzaba el jueves iba llegando a la plaza de Santiago López más y más gente armada de paciencia con el fin de asegurarse un buen sitio. De paciencia y de todo lo necesario para matar el tiempo de la manera más cómoda y posible, desde comida y bebida hasta ropa de abrigo, colchones, esterillas, sillas de playa e incluso calefactores eléctricos.

Muchos de ellos eran hosteleros o acudían bajo encargo con el fin de reservar para su clientela las plazas próximas a sus establecimientos. Es el caso de Daniel Fernández y Laura González, cuya espera comenzó a las tres de la tarde. A medianoche la lista contenía unos cuarenta nombres. «Nosotros llegamos a las doce y media y tenemos el 42», aseguró Sara Heres que, como tantos otros, trabajaba en equipo, casi todos mediante relevos. «Vengo con tres amigos. Queremos pedir sitio en Galiana, aunque viendo lo que hay delante no tengo claro que vaya a quedar hueco». No en vano Galiana es, junto a las plazas de España, El Carbayedo y El Carbayo, uno de los sitos más demandados.

El 43 fue para Maite Bayón. Se inscribió a las dos menos diez de la mañana y pese a que finalmente consiguió cita para las doce y diez del primer día no estaba del todo contenta. «Esto es tercermundista, parece que venimos a pedir, tiene que haber otra fórmula», clamaba. Y no le faltaba razón.

Don Alfonso, párroco de San Nicolás de Bari, pasó por allí a media tarde y al ver a un grupo cobijado bajo la pasarela de acceso al Niemeyer se acercó a ofrecerles comida y bebida caliente. Los confundió con indigentes. «Hacía viento y frío, y creí que se habían refugiado allí por necesidad», lapsus que quedó rápidamente aclarado cuando se aceró a preguntar y le explicaron que se trataba de una simple cola.

Larga noche

Los solicitantes se instalaron de la mejor manera posible en el interior de la Antigua Pescadería, un espacio diáfano, sin mobiliario aunque con enchufos donde enchufar cargadores y calefactores. Y allí pasaron la noche. «El ambiente era bueno y no hubo ningún altercado, pero se hizo un poco largo», aseguraba uno de ellos.

Mientras, el goteo continuaba. Daniel Estévez se inscribió a las cinco y cuarto de la mañana y, con el número 66, aún consiguió cita previa para la primera de las tres jornadas. José Ramón Simón, de la charanga Ceda el paso, lo hizo a las seis y media y ya le tocó número para el segundo día, el martes 26.

A las ocho de la mañana, hora de inicio del reparto, 142 personas guardaban cola ante la Antigua Pescadería. A partir de ahí fue visto y no visto. Había noventa números por cada uno de los tres días en los que se asignarán mesa, y media hora después tan solo quedaban ochenta.

Aquellos que no hayan acudido al sistema de cita previa podrán reservar silla entre el 28 de marzo y el 5 de abril en el mismo lugar y en horario de 9 a 13 y de 16 a 19 horas. Hay unas 15.000 plazas disponibles en las principales calles y plazas del centro aunque, eso sí, las de mayor demanda ya estarán ocupadas por los que asaron la noche en vela en la plaza de Santiago López.

La Comida en la Calle se celebrará el 22 de abril, lunes de El Bollo. Será la edición número veintisiete. Según el Ayuntamiento en la veintiséis participaron 18.461 comensales.