Expulsan a una niña avilesina de una piscina en Valencia de Don Juan por usar un 'churro'

Ainhoa, ayer en las piscinas, antes del incidente. A la derecha, abajo, el 'churro' que usó la niña./ M. V.
Ainhoa, ayer en las piscinas, antes del incidente. A la derecha, abajo, el 'churro' que usó la niña. / M. V.

Ainhoa, con Síndrome de Rett, necesita este tipo de flotador para nadar. El encargado le recomendó usarlo en el río, asegura su madre

C. DEL RÍO AVILÉS.

Lo que pretendía ser una divertida jornada veraniega de una familia avilesina en las piscinas de Valencia de Don Juan se truncó ayer a los pocos minutos de llegar. Ainhoa, una niña de seis años con Síndrome Rett, se bañaba en el vaso olímpico con su 'churro', un flotador con el que ha aprendido a nadar y que lleva anudado a la cintura, cuando un trabajador de la instalación la conminó a abandonar el agua con el citado 'churro'. Podía molestar a otros bañistas y, al parecer, está prohibido bañarse con él, aunque en el cartel de normas de seguridad y comportamiento que recibe al visitante en la entrada no consta como uno de los elementos prohibidos. Sí aparece en la página web.

«Fue una sorpresa. Llevamos años viniendo aquí y nunca habíamos tenido ningún problema. Es más, hace tres años veníamos con su chaleco y con otras cosas», manifestó su madre, Marta Vega Blanco, quien explicó que veranean en Villanueva de Carrizo y que una vez a la semana todos los niños de la urbanización van con sus familias a las populares piscinas.

Sorprendida e indignada con la indicación del trabajador, Marta Vega pidió hablar con el encargado quien la dejó aún más estupefacta. «Me dijo que si mi hija no podía venir, que no viniera, que además tenía un río a doscientos metros para bañarme». Aparte de grabar la conversación, la mujer solicitó las hojas de reclamación. «Me dijo que lo único que tenía era un libro en el que podía escribir mi queja y así lo hice», explicó. Hoy tiene pensado registrar su protesta en el Ayuntamiento de la localidad leonesa, propietario de la instalación. «La chica que veranea conmigo estaba asustada ante lo que oyó, decía que no daba crédito. Nos dejó cortadísimas», añadió.

El teniente de alcalde y concejal de Instalaciones, el popular José Jiménez Martínez, atendió la llamada de este periódico antes de haber hablado con el encargado de las piscinas así como con la madre de la menor, a quien quería pedir disculpas. «Lo sentimos e intentaremos que no se vuelva a repetir. Escuchamos todas las quejas de los usuarios y las contestamos», manifestó. Igualmente quiso exculpar a su trabajador. «No he podido hablar con él, pero quiero conocer su versión, porque siempre hay dos. En cualquier caso, tenemos que entender que todos podemos tener un mal día y perder los nervios en un momento. La verdad es que me extraña que le hayan respondido en los términos que me han llegado porque sería un menosprecio a un enfermo», remarcó.

Defendió la buena gestión de unas piscinas que en los últimos cuatro años han recibido más de un millón de usuarios. «Ayer mismo (por el miércoles), vinieron cuatro mil niños, entre ellos un grupo de saharuis que no sabían nadar y que contaron con la absoluta colaboración de los socorristas, que estuvieron tirándose al agua continuamente», señaló.

Marta Vega asegura que la protesta no es solo por su hija. «¿No estamos luchando por la inclusión de todos los niños con discapacidad? Pues de eso va esto», indicó.

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