Ana González dice haber visto «una situación poco clara» en el Niemeyer

La exconsejera de Cultura, Ana González, a su llegada a la Audiencia Provincial. / PIÑA
La exconsejera de Cultura, Ana González, a su llegada a la Audiencia Provincial. / PIÑA

La expresidenta de la Fundación justifica la denuncia y la premura en los trámites por mantener vivo un «activo importante para Avilés»

C. DEL RÍO AVILÉS.

La consejera de Cultura a partir de mayo de 2012 y, como tal, presidenta de la Fundación Centro Niemeyer, Ana González, explicó ayer que presentó la denuncia ante una posible gestión contable irregular por la «situación poco clara» que se encontró al llegar, en la que no cuadraban los números y faltaba el soporte documental de numerosos pagos. Justificó su decisión por salir «cuanto antes» del «marasmo» en el que estaba envuelto un centro que era un «importante activo tanto para Avilés como para Asturias» y de cuya situación cercana al abismo también responsabilizó a las decisiones políticas del Gobierno de Foro. «Las cosas se podían haber hecho de otra manera», aseguró.

En la que fue la última sesión del juicio por el 'caso Niemeyer' hasta el próximo 19 de junio, González afirmó que se rodeó de personas cualificadas profesionalmente para observar con lupa una contabilidad que despertó tantas sospechas como para no recurrir la revocación de subvenciones que había supuesto la devolución de 1,2 millones de euros que había decretado el Gobierno de Foro y que uno de los acusados, el exsecretario José Luis Rebollo, considera que agravó el agujero económico de la Fundación. González afirmó que ni se planteó pelear contra tal decisión porque «encontrar todos los papeles fue complicado y complejo» y no podían comenzar un procedimiento sin soporte documental.

De la misma opinión fue el primer testigo, Francisco Fernández Viesca, que comenzó a trabajar en la contabilidad del centro como empleado de SCM en 2011 y posteriormente fue contratado directamente por la Fundación entre marzo de 2013 hasta mayo de 2014. Especialista en fundaciones, aclaró que por las condiciones especiales que rigen estas entidades no hubiera servido para nada ni reclamar el IVA de los años 2007 a 2010, como defendía Rebollo, cuyo despacho era responsable en aquel momento de las cuentas, ni tampoco se daban las condiciones para reclamar la citada revocación de subvenciones.

Cuando él se hizo cargo de la contabilidad de 2011 la tuvo que rehacer entera porque «faltaba documentación, no había memoria de la contabilidad analítica ni soporte documental». La analítica, según aclaró, es la que recoge el desarrollo de los costes por proyecto, por ejemplo de los espectáculos. También refirió problemas con la conciliación de saldos con Viajes El Corte Inglés que acabó llegando a buen término después de una «negociación bastante larga». «Faltaban algunas facturas, otras no estaban claras y solicitamos a Viajes El Corte Inglés su documentación, sus talones y billetes», aclaró.

Entre las irregularidades detectadas se encontraron «muchas facturas del año 2010 de Viajes El Corte Inglés y alguna más de 2009 como deslizamiento temporal de gastos. Se reciben en el 2011, pero por servicios que se prestaron en 2010 o en años anteriores». En concreto fueron unos 440.000 euros.

Trataron de contar con la colaboración de manera «informal» de la primera responsable de la contabilidad, María José Mochales, sin éxito. Todo lo contrario de lo que encontraron en el despacho de Rebollo. Sin embargo, y en su doble condición de perito, no pudo explicar al tribunal por qué las cuentas de 2011 elaboradas por el empleado de Rebollo, Miguel Ángel Argüelles, llevaron a un saldo final «similar» al de su contabilidad a pesar de haber sido realizada sin el respaldo de numerosas facturas. «No lo sé, no se lo puedo explicar». «¿Y usted cree que existen las casualidades? ¿O se realizó una composición ad hoc para que coincidiera?», preguntó el presidente del tribunal. «La responsabilidad es tanto de quien emite como de quien recibe la factura. Lo normal es que exista un concepto de facturas pendientes de recibir (en la contabilidad interna de una empresa o fundación), el gasto debe de estar registrado. Alguien debería haber registrado esos gastos en 2010 aunque no hubiera recibido factura», ilustró.

Antonio Ripoll, entonces director de programación de la Casa de la Cultura y del Teatro Palacio Valdés y llamado como testigo por la defensa del exdirector de producción cultural Marc Martí, confirmó que este trabajaba para la Fundación en 2008, fecha en la que organizó una reunión de la Academia de Cine Europeo en Avilés.

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