«Las historietas y los cómics han sido más masculinos que femeninos»

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Federico del Barrio, ayer, en Avilés. / OMAR ANTUÑA

Federico del Barrio, uno de los grandes historietistas desde los años ochenta, se asoma todos los días a la prensa escrita bajo el pseudónimo de Caín, con Felipe Hernández Cava

C. DEL RÍO AVILÉS.

Federico del Barrio, uno de los grandes historietistas del país, participa por primera vez en las XXIII Jornadas del Cómic Villa de Avilés y lo hace en coincidencia con la publicación de su último trabajo, 'Impertérrito'

-¡Por fin! ¿Cómo ha tardado tanto en dejarse caer por aquí?

-No lo sé, porque vengo bastantes veces a Asturias. He participado en la Semana Negra y en los años ochenta hacíamos muchos bolos.

-De usted se dice que es uno de los renovadores del cómic en España. ¿Necesidad, evolución o inquietud?

-(Se encoge de hombros). Es cierto que no puedo mantenerme fiel durante mucho tiempo a algo, en el sentido artístico. Me gusta cambiar de estilo gráfico. Se refleja muy bien en la serie de 'Las memorias de Amorós', que son cuatro álbumes y cada uno es diferente. Puede ser una necesidad de búsqueda de otras formas. O curiosidad. Eso me ha llevado también a tener varios seudónimos o heterónimos. Como Silvestre, que lo adopté en 1990. Suponía la salida por otro camino que no era el tradicional.

-Sin embargo, han pasado diecinueve años desde la última vez que tuvimos noticia de Silvestre... ¿Qué ha pasado?

-En el segundo libro de Silvestre me bloqueé y no podía continuar por una cuestión de coherencia estética. Necesitaba otras cosas. Los que han sido lectores de tebeos desde pequeños saben que es como un libro. Se crea un lenguaje con el que aprendes a expresarte como la palabra o la música.

-¿Y hay un lenguaje de género?

-Muchas veces las historietas y los cómics han sido bastante más masculinos que femeninos. Eso ahora se está remediando. Cada vez hay más autoras y eso, a la larga, atraerá a más lectoras.

-O sea, que sí.

-Claramente.

-Pues las novelistas muchas veces niegan que haya una 'literatura de mujer'.

-La literatura es otra cosa. En los cómics todavía subsiste esa diferencia de género. Ahora los superhéroes incluyen superheroínas porque tenían que ampliar el público. Hubo un momento, en los ochenta, en los que se incorporó una narración más abierta, no tan enfocada a la ficción y al entretenimiento sino a cosas más personales. Ocurrió en todas las narrativas, que se volvieron más hacia el interior y ahí también se incorporaron algunas mujeres.

-Ese cambio solo puede darse con un lector maduro.

-Sí, sí, claro. En las historietas incluso se incorporó una corriente de historieta poética. Algo poco habitual. En la literatura ya existía, en los cómics ha costado más. La historieta ha ampliado sus horizontes.

Dibujo de Del Barrio dedicado a LA VOZ DE AVILÉS
Dibujo de Del Barrio dedicado a LA VOZ DE AVILÉS

-El teléfono móvil ha sustituido a los tebeos. ¿Hay futuro sin lectores infantiles? ¿Se puede adquirir la afición siendo adulto?

-El futuro es difícil. A mi hija, que ahora tiene veinte años, le solía leer 'Tintín', pero no cuajó. No sé cómo animarla para que lea, en general. Todo lo que tiene que ver con papel y la cultura de libro parece que produce alergia. Aunque sí veo que hay muchos jóvenes que leen tebeos.

-En jornadas como esta parece verse la vitalidad del cómic. ¿Estamos ante una minoría entusiasta?

-Exacto.

-Usted firma Caín, la viñeta del periódico 'La Razón'. ¿Por qué gusta tanto la viñeta en la prensa?

-Llevo veinte años. Los mismos que mi hija, que vino con un pan debajo del brazo, nunca mejor dicho. Yo creo que las viñetas gustan porque es el momento de recreo y de la alegría. Detrás tiene que haber un buen guionista, como Felipe Hernández Cava, con el que he trabajo toda la vida.

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