Migoya afirma que fue Areces quien propuso el nombramiento de Grueso

Ana Rosa Migoya, a su llegada a la Audiencia Provincial. / ÁLEX PIÑA
Ana Rosa Migoya, a su llegada a la Audiencia Provincial. / ÁLEX PIÑA

Asegura que el expresidente no daba indicaciones y que se informó al patronato del contrato del director, por 93.000 euros anuales

C. DEL RÍO AVILÉS.

Ana Rosa Migoya, consejera de Cultura entre 2003 y 2007 y presidenta de la Fundación Centro Niemeyer durante su primer medio año (desde su constitución en diciembre de 2006 hasta el 13 de julio de 2007), aseguró ayer que la decisión de nombrar a Natalio Grueso director del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer partió del presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, aunque negó que este diera indicación alguna sobre la orientación o las decisiones que debía adoptar el patronato.

Afirmó que Areces «transmitió» a ella y al resto del Consejo de Gobierno que la propuesta del Principado como patrono para nombrar director general iba a ser la de Natalio Grueso. Luego ella lo trasladó al patronato y todos estuvieron de acuerdo. Respecto al salario de 93.500 euros anuales aseguró que era un contrato de alta dirección del Principado, que ni siquiera era el más alto y que se había fijado teniendo en cuenta sus retribuciones anteriores en la Fundación Príncipe de Asturias «para que no hubiera ningún menoscabo».

Explicó que su función como presidenta del Patronato venía dada por su condición de consejera de Cultura y cuando cesó en este cargo, se desvinculó por completo de la Fundación Centro Niemeyer. A las diferentes preguntas, indicó que ella solo participó en dos reuniones del patronato. En la primera fundacional, en diciembre de 2016, y en la segunda, celebrada en febrero de 2017 en Madrid. En esta «yo planteé que me preparasen una estructura de funcionamiento, en todos los órdenes, también de la parte administrativa y contable», pero no llegó a saber nada más de aquello porque cesó como presidenta del Patronato.

En aquel patronato en Madrid, recordó que se entregó a todos los patronos un dossier con diversa información, pero no pudo precisar si se encontraba el contrato de Grueso. Sí subrayó que ella personalmente informó de las condiciones a los patronos. Es más, añadió que en aquel patronato en Madrid, Grueso presentó su plan de actividades que recibió el «aplauso unánime». «Era un programa muy ambicioso y fuera de lo común para lo que estábamos acostumbrados por aquí, con muchas figuras internacionales», apuntó.

Si bien recordaba que la propuesta de nombrar a Grueso partió del presidente del Principado, no pudo precisar cómo se eligió a José Luis Rebollo, también acusado, como secretario. Sí indicó que solía contratarse a alguien externo porque nadie de la administración quería hacerse cargo de esas funciones en entidades de esta naturaleza. Explicó que el procedimiento lo lleva el órgano de contratación, pero «yo nunca di ninguna instrucción para que contrataran a alguien. (...) El órgano de contratación supongo que pediría ofertas».

A preguntas del abogado de Grueso sí quiso aclarar que antes de marcharse de la consejería «me encargué personalmente de que se agilizase» la transferencia de la subvención nominativa del Principado. Y le consta que se transfirió.