Natalio Grueso acusa a los patronos de la «tensa» situación económica del Niemeyer

Natalio Grueso, en la Audiencia esta mañana. / Mario Rojas

El exdirector del equipamiento cultural justifica la «labor extraordinaria» de su exmujer, Judit Pereiro

Cristina Del Río
CRISTINA DEL RÍOAvilés

El exdirector general del Centro Niemeyer, Natalio Grueso, ha vuelto a señalar este martes a los patronos de la Fundación del Centro Niemeyer como responsables de la «tensa» situación financiera que vivió la entidad, principalmente porque no cumplieron las aportaciones económicas que ellos mismos se habían marcado. Justificó la valía profesional de todos los trabajadores y colaboradores con los que contó, principalmente los que como él están sentados en el banquillo de los acusados por la presunta administración desleal y falsificación de facturas entre 2007 y 2011.

Su declaración en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial ha concluido hoy tras otras tres horas y media de declaración, a pesar de no haber querido responder a la acusación popular, Foro Asturias. Mañana se retomará la declaración de Judit Pereiro, su exmujer, que apenas ha contestado a una decena de preguntas del fiscal, en las que negado haber cobrado de la Fundación Centro Niemeyer.

Natalio Grueso ha insistido hoy en que él tenía unos superiores que eran los encargados de dar el visto bueno a presupuestos y línea de actividades diseñada por él. Apuntó, de nuevo, al presidente del Principado y, por debajo de él, a toda la primera línea política de la consejería de Cultura, Ayuntamiento de Avilés, concejalía de Cultura y sus respectivos técnicos. Todos, como indicó a preguntas de José Luis Rebollo, que fuera secretario de la Fundación y también acusado, «socialistas». De ahí que tuvieran claro que el Centro Niemeyer era un proyecto estratégico y las reuniones del patronato fueran escasas y breves. Acuso a esos mismos políticos de descuadrar la caja también por vía activa, al exigirle la inauguración de la cúpula del complejo a finales de 2010 «sin que estuviera ni contemplado en el presupuesto anual y en el plan de actuaciones ni sin que estuviera siquiera terminado todo el complejo», lo que obligó a un desembolso adicional inesperado de 220.000 euros.

Explicó que «ante mis quejas al presidente del Principado» por el incumplimiento de los patronos con respecto a la asignación económica del centro, se «rebotaron» algunas facturas del Centro Niemeyer tanto a la administración regional como al Ayuntamiento de Avilés. Todo con pleno conocimiento del Patronato, según Grueso.

La mayor parte de su intervención estuvo centrada en el interrogatorio de su abogado, Fernando Burgos, que le pidió que concretara el tipo de trabajo que desempeñaba en sus múltiples viajes y que le exigió la justificación de las facturas señaladas como supuestamente irregulares por las acusaciones. Explicó algunos conceptos y trayectos y negó otros, como un circuito por las islas de Colombia. Aseguró que su mujer Judit Pereiro aportaba un «valor extraordinario», pero no cobraba ni recibía ningún tipo de emolumento. Respecto a unos pagos a costa de la Fundación de 84.000 euros según la acusación particular, ejercida por la Fundación Centro Niemeyer, (74.000 según la Fiscalía), no pudo precisarlos, pero sí asegurar a preguntas de su letrado que perfectamente podría corresponderse con la actividad generada por Pereiro en calidad de colaboradora. «Sí, esas son las cifras en ese entorno. Yo considero que son viajes fundamentales», zanjó.

En esta ocasión no recordó, como había tenido oportunidad de hacerlo a propósito de Joan Picanyol, director de producción cultural, que él tenía poder para marcar las retribuciones de sus colaboradores y trabajadores. Explicó que se le pagaba menos de lo que debería recibir un profesional con sus atribuciones, conocimiento y cometido, por lo que de vez en cuando tenía «detalles» como invitar a los padres de Martí a Avilés a la inauguración del centro, aparte de a otro centenar de personas o girarle un cheque de dos o tres mil euros.

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