La voz de los 'niños de la guerra'

OliviaLópez González muestra a su nieta Irina Rodríguez una de sus fotografías. / MARIETA
OliviaLópez González muestra a su nieta Irina Rodríguez una de sus fotografías. / MARIETA

El Museo de Historia Urbana acoge una muestra sobre los evacuados en 1937

EVA FANJUL AVILÉS.

Dar voz a los miles de niños asturianos que fueron evacuados durante la Guerra Civil, y permitirles contar en primera persona la dramática experiencia que esto supuso para ellos y sus familias es el principal objetivo con el que llega a Avilés la exposición 'Dos patrias llevo conmigo. Niños de la Guerra en la Unión Soviética, 1937-2017'.

«La muestra nace del empeño de los propios niños de la guerra y de sus descendientes de contar su historia en primera persona, un poco cansados de que sean otros la que la cuenten por ellos», explica Carlos González Espina, representante del Museo del Pueblo de Asturias, donde se llevó a cabo el proyecto.

La exposición recoge más de cuatrocientas fotografías, varios documentos y un audiovisual, que ahora pueden verse en el Museo de Historia Urbana de Avilés hasta el 4 de noviembre.

«Cada una de esas fotografías encierra una historia muy dura de niños a los que se robó su infancia sacándolos de su entorno», manifestó ayer la concejala de Cultura de Avilés Yolanda Alonso, durante la inauguración oficial de la exposición. «El país tiene una deuda con todos ellos, porque aún no ha sabido reconocer su dolor», añadió

Varios niños de la guerra acudieron ayer al Museo de Avilés acompañados de sus familiares. Allí, se reencontraron y repasaron las imágenes que cuentan su historia. «Aquí estoy yo con mis hermanos», comenta la gijonesa Emilia Fernández Cueli, señalando las fotografías donde aparece, una en la escuela de Pumarín y otras ya en Leningrado.

«Nos recibieron con los brazos abiertos. Nos albergaron en unas dieciséis casas de acogida y nos trataron todo lo mejor que pudieron», relata Emilia Fernández con agradecimiento. «La pena fue que después llegó la Segunda Guerra Mundial y nos tocó vivir el sitio de Leningrado. Así y todo, tras la contienda, se volcaron en darnos una carrera y un porvenir», añadió.

Todos coinciden en señalar el buen trato recibido por parte de los soviéticos y como el hecho de facilitarles el acceso a la cultura y a la educación superior compensó de algún modo el sufrimiento del exilio. «Les dieron la oportunidad de tener cultura y una carrera universitaria, como mis padres ambos ingenieros. Algo impensable en España», apuntó Victoria Hernández.

La muestra destaca también el testimonio de exiliados avilesinos. Francisco Lago compartió la desgarradora historia de su familia. Su abuela había dejado a cuatro de sus hijos en las colonias de Salinas y cuando fue a buscarlos descubrió que los habían enviado a Rusia la noche del 23 de septiembre de 1937.

Precisamente la muestra incluye el documental 'Aquella noche', que recoge muchos de estos testimonios.

Algunos como el de Araceli Ruiz Torivios que tenía 13 años cuando partió del puerto de El Musel junto a sus cuatro hermanas y otros tres mil niños rumbo a Leningrado. Ahora con 94 años sigue recordando al detalle aquella noche. «Embarcamos en un carguero que puso rumbo a Francia. Salimos muy despacio, a oscuras y en silencio para que el Cervera que bombardeaba constantemente Gijón no nos descubriese», relató emocionada.