«Nunca les dije que hicieran algo que no estuviera bien», se defiende Natalio Grueso

«Nunca les dije que hicieran algo que no estuviera bien», se defiende Natalio Grueso
Natalio Grueso, ayer, a su entrada a la Audiencia Provincial. / EFE

Grueso se desvincula de la contabilidad del centro y de las auditorías y explica el porqué del pago atrasado de viajes

C. DEL RÍO AVILÉS.

Si algo pretendió transmitir ayer Natalio Grueso fue que todo lo que se hizo durante su etapa al frente del Centro Niemeyer fue «transparente» y «legal». Y de ahí no lo movieron ni las preguntas referentes a la contabilidad y a las auditorías, de la que se desvinculó porque, según dijo, no era su cometido, ni las que se le exigieron acerca de algunas facturas.

Aseguró que se contrató a la primera responsable de contabilidad, María José Mochales, porque «tiene una empresa reconocida que se dedica a eso. No la conocía ni había trabajado nunca con ella». La documentación se le hacía llegar en sobre, la pedía ella directamente a los proveedores o, «ya cuando teníamos oficina, porque al principio trabajábamos desde casa, pasaba por allí y se le daba». Si en alguna ocasión, fue su mujer Judit Pereiro la que se la llevó, «sería porque yo se lo pedí como favor».

Asegura que trató con Areces y el presidente de El Corte Inglés el tema de las facturas

«Nunca se alteró ningún documento (...). Puede que no tengamos alguna, pero eso no quieren decir que los números no cuadren. Si no las tenemos físicamente, las pedimos. No sé si dije que hicieran seis, ocho o doce, pero el concepto 'proyectos de la Fundación' (bajo el que aparecen algunas) es un concepto real», aseveró. Y aclaró que «nunca les dije que hicieran algo que no estuviera bien».

Su capacidad para autorizar trabajos tenía un límite: 90.000 euros. Defendió la importancia de estos proyectos culturales más gravosos y el conocimiento que en todo momento tenían los patronos. «¿Cómo no lo iban a saber si uno de los patronos era a la vez miembro de la comisión de riesgos de Cajastur? Santiago Rodríguez Vega era perfecto conocedor», desveló.

Los viajes

Sobre los viajes, defendió la práctica de pasar con retraso las facturas para evitar la quiebra de la fundación, y en este sentido alabó el compromiso y entrega de José María Vigil, trabajador de Viajes El Corte Inglés, cuyos jefes de Madrid afirmó que estaban al tanto de esta flexibilidad en el pago. Es más, Grueso reconoció ser conocedor de la «situación complicada» laboralmente en la que llegó a estar Vigil, lo que provocó que «yo y el presidente de Asturias fuimos a ver al presidente de El Corte Inglés, Isidoro Álvarez».

Por el contrario, Natalio Grueso afirmó desconocer en su momento el reconocimiento de deuda tratado entre el despacho de abogados de José Luis Rebollo y Viajes El Corte Inglés.

Manifestó que si había reconocido todas las facturas que habían quedado sin pagar antes de irse fue «para que los que vinieran más adelante supieran lo que había». «Si lo hubiera querido ocultar, no lo habría firmado. Lo reconocí, fui transparente», reclamó.

Acerca de los viajes, dio algunas explicaciones de los que recordaba. Como un billete de avión a nombre de su hermano, «de ida y vuelta en el día, arquitecto de profesión y que desde el principio nos estuvo echando una mano» o a nombre de otras personas que «si viajaron fue porque les encargué algún trabajo importante para el centro», aseguró ayer el que fuera director del Niemeyer en sus inicios.