'Trazos de vida' pura

Una abstracción de Sergio Corral. /
Una abstracción de Sergio Corral.

El espacio ovetense 451 expone las obras de quince artistas emergentes que trabajaron con las pulsiones como 'leitmotiv'

A. VILLACORTA

Las pulsiones, esos impulsos o tendencias instintivos que subyacen en buena parte de nuestros comportamientos, fueron el 'leitmotiv' propuesto a los creadores emergentes del Centro de Normalización a través del Arte (CenArte) para trabajar durante este curso y el resultado de su trabajo puede disfrutarse ya y hasta el próximo 11 de junio en ese oasis artístico dirigido con enormes dosis de pasión y buen hacer por Mónica de Juan y José Castellano enclavado en el corazón de Oviedo que es The 451 Shop.

Una muestra colectiva en el que sus quince autores (Amor Castelao, Vanesa Casal, Cristina Alonso Cuervo, HannoBär, Fede Ambrosi, Ángel Quirós, Marta Patricia Rivas, Sergio Corral, Cecilia Martínez Fernández, Carmen Cabal Velasco, Montserrat Cuesta González, Mónica Sánchez Rodríguez, Ángel Juan Francisco Ojeda, Eva Belén Rodríguez Iglesias y Luis Manuel Diez González) muestran un total de diecinueve obras «en las que se dejaron llevar tanto por esas pulsiones que uno de ellos, HannoBär, incluso rompió su obra en dos y así se expone, porque nos parecía llegar a lo máximo de la pulsión», cuenta Mónica de Juan, que explica también que «el único criterio que quiso seguirse fue el de que todas las obras tuvieran las mismas dimensiones, un formato pequeño, de 20,5 por 12 centímetros, porque creíamos que era lo mejor para que la exposición tuviera un sentido. Es lo único que la unifica».

En ellas, realizadas con la técnica de pintura acrílica, «cada cual se expresa utilizando el arte como canal para comunicar emociones, cada uno con su mundo, cuando a lo mejor no pueden hacerlo a través de la palabra».

Una muestra de lo más dispar en la que, «de repente, encuentras maravillas» firmadas por el alumnado del Centro de Normalización a través del Arte, nacido como una apuesta de la Fundación Vinjoy por intervenir con personas con discapacidades psicosociales o problemas de salud mental que pueden encontrar en la dimensión artística y la creatividad «una alternativa, una esperanza y un camino terapéutico válido».

«Es su exposición de fin de curso», abunda De Juan, que apuesta por «visibilizar y normalizar la situación de estas personas con diferentes capacidades»: «Realmente, yo no lo considero una discapacidad, porque, a lo mejor, algunos de ellos no entienden que el azul y el amarillo juntos se convierten en verde, pero luego hacen cálculos matemáticos mentales que la mayoría de las personas somos incapaces de hacer».

Contra la «barrera social» que todavía los rodea, «transformación social, que conlleva necesariamente el cambio de actitudes de la comunidad hacia ellos». Una finalidad que se pretende lograr «mediante la aportación artística objetivamente valiosa y la creación de escenarios relacionales radicalmente distintos y positivos».

Por eso, para Mónica De Juan, es «muy importante que estén en lugares como 451, donde exponen habitualmente grandes artistas». Y que defiende que «el próximo paso hacia la normalización y la inserción laboral será que empiecen a comercializar sus cuadros». Sin olvidar que «el arte, la plástica, la música, todo lo que tiene que ver con las manos, con el tacto, estimula el cerebro de una forma que jamás podrá conseguir ningún ordenador».

«Hay abstracción, hay arte figurativo con aires naif, retratos, bodegones que reflejan la belleza, lo cotidiano, transiciones cromáticas... Y, en la mayoría de los casos, la naturaleza está presente». 'Trazos de vida' en estado puro en la calle Mon 26, esquina Canóniga. No se la pierdan.