Goya: el genio primitivo de un coloso

Carta de Goya a su amigo Martín Zapater fechada el 4 de diciembre 1790/R.C.
Carta de Goya a su amigo Martín Zapater fechada el 4 de diciembre 1790 / R.C.

La Fundación Botín y el museo presentan el primero de los cinco tomos de un ambicioso proyecto que analiza y estudia un millar de dibujos

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCISantander

El genio primitivo de Goya está en sus dibujos. Unos 240 de los que el artista aragonés realizó en los primeros años de su carrera están recogidos el primero de los cinco volúmenes que tendrá su catálogo razonado que la Fundación Botín y el Museo Nacional del Prado presentaron hoy en Santander. Y llega con novedades, ya que descubre dos nuevas obras en papel del genio aragonés y desatribuye otras seis de «un artista colosal, quizá el más actual sin ser contemporáneo», según Miguel Falomir, director de la pinacoteca.

Uno de los dos descubrimientos pasará pronto a la colección del Prado. Es una carta de Goya a su amigo Martín Zapater fechada el 4 de diciembre 1790 con dos dibujos garabateados al principio y la final de la misiva. Se trata de un corazón en el encabezamiento y de una figura humana en la despedida. La carta ha sido adquirida a un coleccionista con fondos de la fundación Botín, la Fundacion de Amigos del Museo de Prado y del propio Prado por una cifra no precisada. El segundo hallazgo es un dibujo preparatorio para 'La pradera de San Isidro'.

Con este 'baile' de atribuciones el Prado gana un 'goya' y pierde otro, ya que entre los seis originales que se descatalogan figura 'San Francisco de Borja y el moribundo impenitente', perteneciente la colección del Prado y tenido hasta ahora por obra del genio. Una descatalogación que no inquieta a Miguel Falomir. «¿Para que me sirve tener un Goya falso?», ironizó días antes de presentar la nueva adquisición, el próximo martes. Los demás dibujos descatalogados son un retrato de Goya del museo de Boston, dos de la Academia de Zaragoza, uno del Instituto de Valencia de don Juan y otro de una colección particular.

«A mi no me gusta descatalogar, pero es parte de nuestro trabajo», decía Manuela Mena, jefa del área de conservación de Pintura del siglo XVIII y Goya. Es corresponsable con José Manuel Matilla, jefe del departamento de dibujos y estampas, y una investigación pionera en la que se ha invertido casi cuatro años de trabajo y más de un un millón y medio de euros que aporta la Fundación Botín.

El presentado hoy es el Volumen II del 'Catálogo razonado de los dibujos de Francisco de Goya' y el primero que ve la luz del ambicioso proyecto que será «una herramienta fundamental y una referencia mundial» para los estudios sobre el artista y el dibujo español. «Un hito historiográfico y editorial» según Falomir. Un magna obra de la que se publican solo un millar de ejemplares con textos y ensayos de Mena, Matilla,Virginia Albarrán, Juan Carrete Parrondo, Gudrun Maurer, y Gloria Solache.

Se ocupa de la primera parte de la carrera de Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828), desde su viaje a Italia entre 1769 y 1771 hasta el inicio de la década de 1790, cuando aborda sus libros de dibujos y los aguafuertes de los 'Caprichos'. En el volumen destacan cuatro grandes conjuntos: el 'Cuaderno italiano', los contenidos en las cartas a Martín Zapater, los dibujos preparatorios para sus pinturas y cartones de tapices y los relacionados con el grabado, que en estos años culminan con los bocetos preparatorios para los aguafuertes basados en pinturas de Velázquez.

Diario visual

Los dibujos son «el diario visual de Goya», y con ellos el genio de Fuendetodos explora su universo interior y expresa su peculiar visión del mundo. Revelan también su carácter «optimista y divertido hasta el final de su días y aleja de su leyenda de ser hosco y siniestro», según Manuela Mena. «Vemos su doble genialidad, para la imagen y para lo literario, y comprendemos que la esencia de su dibujo era italiana y francesa antes que española», resume Mena.

La importancia de los dibujos en la la producción artística de Goya es comparable a la de sus pinturas y estampas, tanto desde un punto de vista cuantitativo como por su relevancia en la renovación formal y técnica del arte del dibujo a fines del siglo XVIII. Refuerzan la faceta de dibujante de uno de los maestros más fecundos e influyentes de la historia del arte, de «un coloso del arte occidental» según Falomir.

Se catalogarán en los cinco volúmenes más de 520 dibujos de Goya del Prado y otros 400 de colecciones particulares e instituciones como el Rijksmuseum de Ámsterdam, el Art Institute de Chicago, el Museum of Fine Arts de Boston, el British Museum de Londres, el MoMA de Nueva York, el Louvre de París o el Hermitage de San Petersburgo.

A este volumen le seguirán otros tres que estudiarán de forma cronológica los libros de dibujos de Goya, los dibujos preparatorios para sus series de estampas -'Caprichos', 'Desastres de la guerra', 'Tauromaquia' y 'Disparates'-, y el resto de dibujos singulares y de series para diferentes proyectos.

El volumen I del Catálogo razonado será el último de la serie y reunirá los estudios e investigaciones del equipo de trabajo de la catalogación. Analizará la técnica, el valor del dibujo en el proceso creativo de pinturas y estampas, su carácter secuencial, su sentido ideológico y la historia de su dispersión y coleccionismo.

Junto a la edición de los cinco tomos del catálogo razonado, el proyecto contempla la realización de dos exposiciones temporales. La primera se vio ya en la apertura del Centro Botín. La segunda será en el Prado en noviembre del año próximo, dentro del programa del bicentenario de la pinacoteca.

La Fundación Botín inició en 2006 su programa de investigación y difusión del dibujo en el arte español, apoyando el estudio, publicación y la exposición de los dibujos de grandes artistas de los siglos XVIII y XIX, como Eduardo Rosales (1836- 1873), Antonio del Castillo (1616-1668), Pablo Gargallo (1881-1934), Alonso Cano (1601-1667), Mariano Salvador Maella (1739-1819), José Gutiérrez Solana (1886 – 1945) y Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682).

Zapater, el 'amigo amoroso' de Goya

Goya escribía a su amigo Martín Zapater dos cartas cada semana. Lo hizo durante casi toda su vida. Algunas de las misivas denotan en una enorme intimidad. Una proximidad y una confianza extremas ¿Tanto como para sospechar que el genio de Fuendetodos podría ser homosexual?

«Es imposible deducirlo de esas cartas, aunque hay quien lo cree. Eran muy amigos, pero no hay manera de saber hasta dónde llegaron, si se acostaron o no. Sabemos que un sobrino nieto expurgó las cartas más comprometidas, pero yo creo que lo hizo por razones políticas, no sexuales», dice Manuela Mena, una autoridad mundial en Goya, una de las autoras de su catálogo razonado y jefa de conservación del área de Pintura del siglo XVIII y Goya del Museo del Prado.

Admite Mena la «intensidad» de la relación amistosa entre ambos y describe a Zapater como «el afecto más profundo de Goya». «La persona que más quiere, lo que los franceses llaman 'amitié amoureux'» (amigo amoroso), dice Mena reiterando que la correspondencia entre ambos no permite colegir la homosexualidad del pintor. Algo que sí habían planteado estudios como los de Roxana Pagés Rangel en 'Del dominio público. Itinerarios de la carta privada', o Natacha Seseña, que habla de «un homoerotismo de alto voltaje» en 'Goya y las mujeres'. Mena dice que hay también quien piensa todo lo contrario, «que Goya era un machote» o que «su tauromaquia era crítica».

La duda está sembrada y alimentada por pasajes como este de otra carta de Goya a Zapater: «El mayor bien de cuantos llenan (mi) corazón, acabo de recibir la inapre(ciable) tuya; sí sí que me avivas mis sentidos con tus discretas y amistosas producciones, con tu retrato delante me parece que tengo la dulzura de estar contigo, ay mío de mi alma no creyera que la amistad podía llegar al periodo que estoy experimentando».

 

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