Arturo Pérez-Reverte: «Algunos enemigos se hacen respetar más que los amigos»

Antonio Lucas, Edu Galán y Arturo Pérez-Reverte, durante su charla en el Auditorio Príncipe Felipe. / ÁLEX PIÑA
Antonio Lucas, Edu Galán y Arturo Pérez-Reverte, durante su charla en el Auditorio Príncipe Felipe. / ÁLEX PIÑA

El autor de la saga 'Falcó', Edu Galán y Antonio Lucas protagonizan en Oviedo un divertido debate en torno a la amistad

PABLO A. MARÍN ESTRADA OVIEDO.

Tres cómplices de la pluma y la vida, el escritor Arturo Pérez-Reverte, el humorista Edu Galán y el poeta y periodista Antonio Lucas, desvelaron ayer ante el numeroso público que llenó el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo algunos de los secretos de la relación que les une y sus ideas sobre la amistad. El encuentro, programado dentro de las actividades de la Noche Blanca, recreaba una de las tertulias habituales en las que suelen juntarse estos tres amigos aunque en esta ocasión, como advirtió Galán en su rol de moderador, «eliminando la privacidad, en una especie de Gran Hermano sin cámaras» y para hablar «de una cosa tan rara», apuntó el asturiano.

El humor, impulsado en buena parte de las ocasiones por el asturiano, engrasó la conversación desde los primeros momentos, cuando el moderador presentó a Reverte como «autor de 'bestsellers' como 'Corazón tan blanco' (título de una novela de Javier Marías)» y el aludido respondió en el mismo tono que ambos mantenían «una amistad contra natura que a mí a veces me avergüenza». Y aprovechando el intercambio inicial de puyas, Galán no dejó pasar la ocasión para recordar las aventuras de su amigo en las redes sociales. «No estoy todo el día en Twitter, pero me divierte ver cómo se expanden las ondas de algo que pones», admitió el novelista para quien esos foros son también «una cata perfecta de la condición humana: ahí están la vileza, la infamia o la simpatía».

Pérez Reverte se refirió a las diferencias «hoy cada vez menores» entre la amistad femenina y la masculina desde los orígenes de la humanidad. «Las mujeres forjaron lazos de solidaridad íntima al lado del fuego, mientras los hombres salían a cazar o luchar, por eso la nuestra se basa en la solidaridad de combate, de la lealtad dependía la supervivencia del grupo», expuso. La necesidad de establecer esos lazos, matizó, es común a todo el género humano ya que «la soledad es amarga y todo el mundo precisa calor». Antonio Lucas amplió las observaciones del escritor para recordar que «el ser humano privado de la amistad es violento, es una relación que sirve para atemperar su peligrosidad». Para el poeta y periodista hay además «una necesidad de ser entendido desde el cariño, por eso los buenos amigos nunca te ponen en la tesitura de tener que decir no», opinó.

Edu Galán, en su triple condición de moderador, humorista y asturiano, aligeraría el tono transcendente que alcanzaba por momentos la conversación para referirse a los falsos amigos. «Aquí diríamos que hay el estilo Víctor Manuel: prudente, discreto, y el estilo Melendi: 'Esti ye mui amigu míu, sí ho' y lo conoces del chigre». Hablarían también de los extraños amigos que da la vida y los que quita. Reverte citó entre los primeros a narcos o mercenarios «que a mí me cuidaron» y de los perdidos que «los amigos son fedatarios de lo mejor de nosotros y cuando se mueren esos certificados se van con ellos». No se olvidaron de los enemigos. «Un estímulo y una señal de que en algo no te estás equivocando», para Lucas y para Reverte: «Te mantienen vivo y lúcido, algunos además se hacen respetar más que los amigos». Galán pondría la guinda: «Eso me pasa a mí con Bertín Osborne».

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