El Auditorio abre temporada con pasión

La soprano Chiara Isotton, durante el recital. /
La soprano Chiara Isotton, durante el recital.

Oviedo Filarmonía acompañó al tenor y la soprano, que interpretaron a Verdi, Puccini y Leoncavallo, bajo la dirección de Christopher Franklin La gala lírica protagonizada por Gregory Kunde y Chiara Isotton llenó y encantó

RAMÓN AVELLO OVIEDO.

Tarde gélida en Oviedo, pero en el Auditorio Príncipe Felipe, todo fuego y pasión desde que Gregory Kunde pisó el escenario. El tenor estadounidense, acompañado por la joven soprano italiana Chiara Isotton, quien sustituyó a última hora a la soprano Tatiana Lisnic, protagonizaron ayer sábado una cálida y apasionada gala lírica con la que se inauguró la XX Temporada de los Conciertos del Auditorio. En el programa, unidos por un intenso dramatismo, intermedios, arias y duetos de Verdi, Puccini y Leoncavallo. Y unas propinas de Puccini y Solozábal. Con 'La romanza de Leandro' de 'La tabernera del puerto' el Auditorio se puso en pie.

Para Kunde, Oviedo es una plaza conocida. En la temporada de Ópera de 2004 interpretó el papel del rey Argirio en 'Don Tancredo', de Bellini. Posteriormente, estuvo en el Campoamor en dos ocasiones con motivo de los Premios Líricos. Como muchos tenores líricos, la voz de Kunde, con la madurez, lo que pierde en ligereza lo gana en intensidad dramática. Ayer lo hemos comprobado. Tiene una tesitura muy amplia, llega muy bien a los agudos, pero como algunos tenores dramáticos, a veces engola la voz en el registro medio. Pero sin duda su fuerte es el fraseo, la expresividad y la potencia.

Oviedo Filarmonía abrió el recital con la obertura de 'La fuerza del destino', una de las páginas sinfónicas más apreciadas de Verdi, que condensa y anuncia admirablemente varios motivos de esta ópera. Franklin dirige con tiempos vibrantes, grandes dinámicas, lo que a veces puede llegar a tapar las voces, y sobre todo relieves y matices. El intermedio de Manon Lescaut, más movido de lo habitual, fue una gran versión.

Una de las arias que transmite las ansias de amor y la aspiración a una vida honesta de Madame Lascaux es 'In quelle triste morbide', primera de las cantadas por Chiara Isotton. Ha sido una soprano sorprendente en su debut en el Auditorio. Timbre muy hermoso, sutilezas expresivas y momentos memorables como el aria de 'Leonora', 'D'amor sull'ali rosee' y muy especialmente 'Vissi d'arte', de 'Tosca', segunda propina del recital.

Kunde estuvo directo, cercano, se ve que es un tenor verdiano radical, pero también arias como el 'Nessun dorma', de Puccini, nos muestra esas facetas veristas de este gran tenor. La romanza de zarzuela de la propina final no solo fue un guiño al público sino una versión correctísima, muy bien fraseada e incluso con una pequeña variante cuando sobre las palabras 'no sé fingir' repite el 'no sé', y Kunde no sabe fingir, porque es directo y veraz. Empezamos muy bien la temporada en Oviedo.

 

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