El arte de no darse ninguna importancia

Les Luthiers, durante su actuación en el Auditorio Príncipe Felipe. / PABLO LORENZANAN
Les Luthiers, durante su actuación en el Auditorio Príncipe Felipe. / PABLO LORENZANAN

El Auditorio Príncipe Felipe se llenó para recibir a los ganadores el año pasado del Premio Princesa de Comunicación y Humanidades | Les Luthiers iniciaron en Oviedo la gira española de la antología titulada 'Viejos hazmerreíres'

ALBERTO PIQUERO OVIEDO.

Llegaron a España por primera vez en 1974 y al cumplir el cincuentenario de su existencia, el pasado año, se les concedió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Humor con amor se paga. Son Les Luthiers, ese prodigio nacido en Buenos Aires en 1967, que ayer escogió el Auditorio de Oviedo -donde permanecerán hasta el día 13, con funciones a las 21 horas, salvo el domingo, a las 20 h.- para iniciar la gira 'Viejos hazmerreíres'. Tres de los fundadores -Marcos Mundstock, Jorge Maronna y Carlos López Puccio-, junto a los que han venido a sustituir al recordado Daniel Rabinovich o a Carlos Núñez Cortés -Tato Turano, Martin O'Connor y Tomás Mayer-Wolf- brindaron ante un aforo repleto una radio-tertulia tan hilarante como virtuosa.

Se trata de recreaciones de anteriores espectáculos, que parecieron estrenar zapatos nuevos, al lado de la pieza inédita condimentada al modo de 'Receta postrera', acompañada instrumentalmente por batería de cocina. Así, 'Las majas del bergantín', donde los marineros de la Corona española en tiempos de piratas sucumben al asedio del bucanero Raúl, jefe de las forajidas que los hombres de la Armada llevaban presas. Zarzuela náutica en pleno naufragio de la épica. Después, las 'Loas al cuarto de baño', ese reducto doméstico insuficientemente valorado, o las andanzas espirituales del gurú Sali Baba, asana, asana, culito de rana, o la disección de la serie 'Quién mató a Tom McCoffee', hermosa lección de criminología a ritmo de jazz, que no es lo mismo la música masiva que la música + IVA. Cabe comprenderlo a la luz de la cumbia epistemológica que incluso aumentó el entusiasmo del público, 'Dilema de amor': «Los jóvenes se aman con tanto entusiasmo,/ que sólo con mirarse,/ ya llegan al Erasmo...».

Diríamos humor inteligente, pero evitemos el pleonasmo. Es arte completo, musical, literario, interpretativo, de Comunicación y Humanidades; pero, sobre todo, el arte de no darse ninguna importancia. Por otra parte del hilvanado, una telenovela repleta de víboras, una entrevista en inglés para principiantes, la inevitable evocación de Mastropiero que les permitió lucir su amplio instrumental y, en el bis, un R.I.P al rap.

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