Rosalía, terremoto ibérico y global

Rosalía, durante su actuación en los Premios MTV, organizados el domingo en Bilbao. / REUTERS
Rosalía, durante su actuación en los Premios MTV, organizados el domingo en Bilbao. / REUTERS

La cantante catalana va camino de convertirse en icono 'millennial' en todo el mundo

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO / AZAHARA VILLACORTA MADRID / GIJÓN.

Cuando actuó en Gijón, el pasado febrero, apenas un puñado de iniciados sabían quién era. Hoy, nueve meses después, si alguien no conoce a Rosalía es que no vive en este país, porque nadie habla ya de otra cosa. De ella y de su espectacular actuación, el domingo, en los MTV EMAs 2018, donde la cantante catalana se salió, dejando al público sin respiración con su éxito mundial 'Malamente'. Miles de personas corearon un tema en el que, en tres minutos y medio, la artista ofreció una lección magistral de lo que debe ser una puesta en escena en la que, además, no faltó de nada: un camión, motos, bailarines futuristas y, sobre todo, mucho tronío. Echó el resto, se comió el escenario y las redes ardieron y se pusieron a los pies de su poderío.

Era el broche de oro a una semana increíble en la que el diario francés 'Libération' le dedicó nada menos que su portada, con el titular «Rosalía, la explosión del flamenco», y en la que el británico 'The Guardian' publicó la reseña sobre su nuevo disco, 'El mal querer', al que ha puntuado con cinco estrellas, dedicándose piropos como: «La estrella pop del flamenco es un nuevo talento formidable».

Y es que, a sus 25 años, Rosalía Vila ha llegado para remover los cimientos del género con una mezcla de transgresión y fidelidad a sus principios, como hiciera Camarón cuando desafió a los puristas introduciendo baterías y guitarras eléctricas en el colosal 'La leyenda del tiempo'.

Esta joven nacida en el extrarradio de Barcelona en 1993, sin tradición de cantaores en su familia ni sangre charnega, va ya camino de convertirse en un icono global de la cultura ibérica. Ha actuado en Londres y Singapur, revienta festivales como el Sónar y está nominada a cinco Grammys latinos. Y eso, cuando apenas acaba de presentar su segundo disco, 'El mal querer' (Sony Music), en un concierto en la madrileña plaza Colón al que asistieron más de 11.000 personas. Las entradas, que eran gratuitas pero requerían inscripción previa, se agotaron en menos de cinco horas.

La contradicción de este fenómeno imparable es que no encaja en los estereotipos del flamenco y, de hecho, ha sido criticada por una supuesta apropiación cultural, pero ella se defiende con uñas y dientes. «Yo siempre seré flamenca, aunque no sea gitana y no encaje en el estereotipo de las cantaoras. Lo llevo en el alma», repite una y otra vez.

Y lo cierto es que su personalísimo duende ha logrado que los jóvenes vuelvan a disfrutar del flamenco y sumar públicos de diferentes edades y contextos, de Estados Unidos a Asia.

Cuenta Rosalía sobre la primera vez que escuchó a Camarón, «a través del altavoz de un coche aparcado en mitad de la calle», que fue como si él la «traspasase». Y, si la revolución del genio de San Fernando se perpetró musicando poemas de Lorca, esta iconoclasta chica del Baix Llobregat lo hace fusionando el flamenco con géneros tan antagónicos a priori como el rhythm and blues, el soul, el urban o el trap. Pero también lleva al barroco su estilo vital y su forma de vestir: su diseñador de cabecera es Palomo Spain y la asesora su hermana, La Pili, conocida en las redes como Daikyri, que combina el barrio con lo chic, el chándal con cejas teñidas de rosa.

Pero nada en la obra de Rosalía es fruto de la improvisación. Para ser una estrella mundial hay que currárselo y ella lo hace sin desmayo. Además de haber asumido el profesionalismo de la industria musical norteamericana, a los trece años empezó a estudiar a los grandes del género bajo la tutela del maestro gaditano Chiqui de la Línea, quien la sigue acompañando a día de hoy. Su formación también incluye técnica lírica, música moderna y cante jondo.

Todo un terremoto musical que no le ha sido ajeno a Pedro Almodóvar, que ha querido apuntarse el tanto de hacerla debutar en el cine junto a Penélope Cruz en 'Dolor y gloria'. Ahora circula por internet un vídeo en el que la cantaora 'millennial' parece ignorarle mientras él le grita desde un balcón: '¡Rosalía, guapa, que soy Pedro!'. Se ha vuelto viral, claro.