Polémica

La crisis entre China y los Rockets desata el pánico en la NBA

James Harden, durante una sesión de entrenamiento de los Rockets en Tokio. /Toshifumi Kitamura (Afp)
James Harden, durante una sesión de entrenamiento de los Rockets en Tokio. / Toshifumi Kitamura (Afp)

La liga, la franquicia y sus máximas estrellas se disculpan por un tuit del director general del conjunto texano apoyando a los manifestantes de Hong Kong

COLPISA / AFP

Peticiones de disculpa de James Harden, de los Houston Rockets, de la NBA... El baloncesto estadounidense intenta calmar la tensa situación con China, desatada tras un mensaje en Twitter de apoyo a los manifestantes de Hong Kong publicado por el director general de la franquicia texana.

China es el mercado más grande para la NBA y las reacciones desde Estados Unidos se suceden después de que la cadena de televisión estatal CCTV y Tentent Holdings anunciaran que no retransmitirán los partidos de los Rockets. Además algunos patrocinadores locales quieren romper sus vínculos con el club texano.

«Pedimos disculpas. Amamos China. Nos gusta jugar allí», ha declarado James Harden, la estrella de los Rockets, acompañado del otro referente del equipo, Russell Westbrook, durante una rueda de prensa en Tokio, donde jugarán dos partidos amistosos esta semana.

Como Harden, todos los actores principales del baloncesto estadounidense han tomado distancia con el tuit de Daryl Morey, que el viernes escribió: «Lucha por la libertad, apoya a Hong Kong».

En un comunicado, la NBA ha reconocido que el punto de vista de Morey «ha ofendido a nuestros amigos y fans en China, lo que es lamentable». Una versión china del comunicado, publicada en Weibo (el equivalente nacional a Twitter), iba más lejos, asegurando que la NBA estaba «profundamente decepcionada por las declaraciones inapropiadas» del dirigente de los Rockets.

«No tenía la intención de ofender a los fans de los Rockets ni a mis amigos en China con mi tuit», ha señalado este lunes Morey. «Simplemente expresé un pensamiento, basado en una interpretación de una situación complicada. He tenido muchas ocasiones desde ese tuit de escuchar otros puntos de vista», ha añadido.

El dirigente ha insistido en que sus tuits no representan «en ningún caso» a su club, muy popular en China desde principios de siglo, cuando contrataron a la leyenda nacional Yao Ming, ni a la NBA. El pívot promedió 19 puntos y 9,2 rebotes en ocho temporadas en Houston y se convirtió en presidente de la Asociación China de Baloncesto en 2017.

Un tema intocable

El propietario de los New Jersey Nets, Joseph Tsai, millonario canadiense-taiwanés, ha explicado en un mensaje la razón de que el mensaje fuera intolerable para el gobierno de Pekín y los ciudadanos chinos. «El problema es que algunos temas suponen problemas intocables en algunos países, sociedades y comunidades», ha escrito en Facebook el cofundador del gigante chino del comercio electrónico Alibaba. «Los daños provocados por este incidente necesitarán tiempo para borrarse», ha añadido el patrón de los Nets, que jugarán contra Los Angeles Lakers el jueves en Shanghái y dos días después en Shenzhen.

Diana de miles de comentarios furiosos por parte de aficionados chinos, la polémica también ha provocado la reacción de un precandidato demócrata a las presidenciales, el texano Beto O'Rourke, que ha calificado de «vergonzosas» las disculpas. «Lo único por lo que la NBA debería disculparse es por la flagrante prioridad dada a los beneficios a expensas de los derechos humanos», ha dicho O'Rourke.

Desde hace cuatro meses, Hong Kong, región semiautónoma al sur del gigante asiático, atraviesa su peor crisis política desde la cesión a China por parte de Londres, con manifestaciones casi diarias para denunciar una pérdida de libertades y la creciente influencia del gobierno chino, y también para exigir reformas democráticas. Los peores enfrentamientos hasta ahora se produjeron el 1 de octubre, cuando la República Popular China festejaba el 70º aniversario de su fundación. Ese día, por primera vez, un policía disparó con bala real contra una estudiante de 18 años, hiriéndola gravemente.