Fallece el Hermano Tomás, el tevergano que descubrió a los talentos del Ademar León

El Hermano Tomás recogiendo una distinción antes de un partido. /E. C.
El Hermano Tomás recogiendo una distinción antes de un partido. / E. C.

Durante años se ocupó de los equipos de balonmano del colegio Maristas de León y por sus manos pasaron jugadores como Juanín García

EFE

El Hermano Tomás Higarza Suárez, que durante décadas se encargó de los equipos de balonmano del Colegio Maristas de León, cantera del Abanca Ademar, ha fallecido este miércoles a los 91 años, según ha comunicado el club leonés.

La figura del religioso está íntimamente ligada al desarrollo del balonmano en León y la creación del club, que acabaría codeándose con la elite nacional e internacional tras su llegada al centro de los Hermanos Maristas en 1953.

Su vida anterior, en su localidad natal, Teverga (Asturias), en el seno de una familia numerosa ligada a las labores del campo, forjó un carácter duro y exigente, que le llevaron a ser apodado cariñosamente, como «El oso».

En las diferentes etapas en las que el club que él impulsaría, Ademar -gestado de la asociación de antiguos alumnos Maristas-, pasó por apuros, el Hermano Tomás asumió la responsabilidad de buscar soluciones para dar viabilidad a la entidad, como en el caso de la llegada de Juan Arias a la Presidencia, que conllevó la etapa de esplendor del club con la consecución de varios títulos.

Después de su llegada a la capital leonesa fue trasladado durante cinco años en la década de los 60 a Lugo, donde obtuvo la titulación de entrenador en diferentes disciplinas y, a su vuelta, decidió volcarse en la formación de jugadores, siempre priorizando sus condiciones físicas de fuerza y altura, para después moldear su capacidad enfocada, en este caso, al balonmano.

Décadas y décadas de equipos de categorías inferiores forjaron un sello a los equipos del Colegio Hermanos Maristas de León, codeándose con centros y clubes de todas las provincias y logrando éxitos en todas las categorías menores.

Por sus manos, como posteriormente por las de otros continuadores de sus métodos, pasaron cientos de jugadores muchos de los cuales llegaron a la elite nacional e incluso mundial, con nombres como los de Javier Cabanas, Pablo Llorente, Manolo Estrella o el más insigne, el recientemente retirado Juanín García, que también conoció de cerca sus enseñanzas hasta convertirse en una leyenda.

Esta larguísima y prolífica trayectoria supuso que el Abanca Ademar se planteara hace unos meses realizar un busto en bronce del Hermano Tomás que ha realizado el escultor leonés Amancio González.

La obra, sufragada con la aportación de la firma patrocinadora Abanca y por el Ayuntamiento de León, además de la implicación de los aficionados al balonmano y de los leoneses en general, tuvo ocasión de conocerla el propio protagonista y muy pronto se instalará en las inmediaciones del Colegio Maristas de León.

En la presentación de esta iniciativa, el religioso asturiano relató los antecedentes del balonmano en León«con equipos que entonces eran de 11 jugadores y donde solo había un balón y un juego de camisetas».

Su trayectoria deportiva fue distinguida con la Medalla de Oro de la Federación Española de Balonmano, entre otros galardones, que le fue entregada en Valladolid en un partido ante el FC Barcelona.