Vuelta a España 2019

Asturias marcará diferencias

Asturias, clave en la Vuelta 2019
Subida a L'Angliru en una de las pasadas ediciones de la Vuelta a España. / E. C.

La Vuelta 2019 tendrá tres finales en el Principado, dos inéditos en El Acebo y La Cubilla

J. G. PEÑA / E. ALONSO ALICANTE / GIJÓN.

Asturias se vende a nivel nacional. Y, de nuevo en esta ocasión, a golpe de pedal. Con el aval de sus tres etapas en la Vuelta a España 2019. El pelotón ciclista discurrirá por tierras asturianas durante tres jornadas. No serán unas más dentro del programa. Será un fin de semana extendido (7, 8 y 9 de septiembre) que deparará fuertes emociones por las exigentes cumbres asturianas. La ronda española será, como gusta a los aficionados, montaña, lo que también se esconde en una de las frases que se le suele escuchar a Javier Guillén, director general de Unipublic: «Asturias es un icono del ciclismo mundial».

La Vuelta a España 2019 vuelve a apostar por un perfil montañoso y etapas que no llegan a los 200 kilómetros. Se busca intensidad y emoción en su 74 edición, presentada ayer en Alicante. El pelotón tomará la salida el 24 de agosto en Torrevieja y acabará tres semanas después, el 15 de septiembre, en Madrid, tras recorrer 3.272,2 kilómetros a lo largo de 21 etapas, ocho de ellas con llegadas en alto.

En su apuesta por dar espectáculo, la Vuelta vuelve a dar protagonismo a la montaña, que se ha convertido ya en una de sus señas de identidad, con ocho llegadas en alto, cinco de ellas inéditas en la ronda española. «Lo que funciona hay que mantenerlo», dijo Javier Guillén en el acto de presentación de la prueba. Y, posiblemente, Asturias o, más bien, sus puertos, harán la criba.

Asturias acogerá dos salidas y tres llegadas de la competición ciclista. La primera, el 7 de septiembre, será la San Vicente de la Barquera-Oviedo, con un recorrido de 189 kilómetros, paso por Gijón y una única chincheta: la subida al Alto de la Madera camino de la capital del Principado.

La primera selección llegará a continuación con un recorrido de 159 kilómetros. Después de una etapa llana favorable a los esprinters, será el momento de un doblete montañoso en Asturias, que contará con dos finales inéditos. Primero, en el día de Asturias, con salida en Tineo, el ascenso, por una vertiente inédita, a El Acebo, un clásico de la Vuelta a Asturias, de categoría especial y culminación de una etapa en la que ya se habrán ascendido el propio Acebo por una vertiente más suave y los primeras El Connio y El Pozo de las Mujeres Muertas.

Y, como cierre en el Principado, al día siguiente, sin descanso, al pelotón, que partirá de Pravia, le tocará descubrir la belleza alpina de la interminable cuesta asturiana del Alto de La Cubilla. Un puerto de primera, de gran belleza, con muchas curvas y largo, con más de 28 kilómetros y con rampas del 15% incluidas, en una etapa de 155 kilómetros, al que precederán los altos de Mallecina y Cabruñana, ambos de tercera categoría. Tres puertos de primera se encadenan en la parte final: el Puerto del Marabio, La Cobertoria y el final en La Cubilla. El líder en esta cima tendrá mucho ganado.

20 años del triunfo de Ullrich

Pero esta edición de 2019 tendrá mucho más. La ronda del próximo año, además de la heroica asturiana, tendrá la sal de Torrevieja, los caminos de tierra de Andorra, las rampas de los Machucos, la sierra madrileña... El ciclismo es un deporte con eco. Resuenan nombres y lugares. Huellas. En 2019 se cumplirán 20 años de la victoria de Jan Ullrich, hoy un hombre derruido. De otra temporada acabada en '9', la de 2009, es el triunfo en la ronda española de Alejandro Valverde, que ahí sigue, intacto pese a arrimarse a los 40 años. El murciano volverá a ser uno de los protagonistas de la carrera, vestido, además, con el maillot arcoíris.

La Vuelta partirá el 24 de agosto desde las Salinas de Torrevieja con una contrarreloj por equipos. Oasis de aguas rosas para los flamencos. Sol y sal. Desde que Javier Guillén dirige la carrera, cada una de sus tres semanas tiene su cuota de emoción. Pero esta vez no serán los muros tan protagonistas. La Vuelta se hace más clásica y apuesta también por cuestas largas. Y por descubrir montañas. Si las subidas a Les Praeres y Oiz fueron las novedades en la pasada edición, en 2019 la lista de estrenos comenzará con un nombre sugerente, el Picón del Buitre, la subida al Observatorio de Javalambre, en Teruel. En esa cima terminará la quinta etapa. Levantaron allí un mirador de estrellas porque es un lugar solitario, sin contaminación lumínica. Será un buen lugar para ver claro quién aspira al podio.

En Javalambre, una cuesta de 12 kilómetros y un desnivel medio del 7,5%, buscan el noveno planeta del sistema solar. El oculto. ¿Quién ganará la Vuelta? Empezará a perfilar su silueta la contrarreloj de Pau, larga, de 36 kilómetros, más que las del Tour y el Giro de la próxima campaña. De ese futuro vencedor dará más datos Andorra. Uno de los vecinos del Principado, 'Purito' Rodríguez, ha diseñado una etapa «divertida», que incluye por primera vez un tramo de cuatro kilómetros llanos sobre 'sterrato', tierra. Otra novedad. Ese trozo de Vuelta se llama Camí de les Pardines, discurre entre lagos y montañas, y va a dar a la subida final a Cortals d'Emcamp. Ese día la Vuelta será fiel al estilo de sus últimas ediciones: explosiva. En apenas 96 kilómetros esperan cinco puertos.

El ogro cántabro

Navarra, con la décima etapa, entre Donapaleu y Urdax, saldará una cuenta pendiente desde 2016. El pelotón pactó una tregua camino de Urdax y fue recibido con silbidos por el público. Esos aficionados merecen una compensación. Justo después llegará la etapa de Bilbao, con salida en el circuito de Los Arcos, paso por La Rioja Alavesa y final trepidante por las cuestas que circundan la capital vizcaína. Será un final a ritmo de clásica que destapará el atractivo de las colinas que emparedan la ciudad. El monte Arraiz.

En Bilbao comenzará otra Vuelta, la que partirá al día siguiente por Las Encartaciones (Sodupe, Aranguren, La Escrita, Ubal) hacia los Machucos, el ogro cántabro. De inmediato, ya en Asturias, la ronda asaltará El Acebo y sufrirá con interminable cuesta asturiana de la Cubilla. Y todo se resolverá entre la sierra madrileña y la serranía de Gredos, en dos jornadas de corte tradicional, hechas para que aún pueda esconderse alguna sorpresa en la chistera inagotable de la Vuelta. «Va a ser una Vuelta dura pero muy interesante. Etapas cortas pero intensas, descubriendo nuevas subidas inéditas», expresó Javier Guillén, director de la ronda española.

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