Un partido con final feliz

Omar se abraza con Ito, que celebra su noveno gol de la temporada y el del empate en la tarde de ayer./
Omar se abraza con Ito, que celebra su noveno gol de la temporada y el del empate en la tarde de ayer.

El tanto de Rubén Peña para los locales a la media hora lo neutralizó Ito a los 40 minutos y en la segunda parte primó el respeto mutuo

ALBERTO HUERGAAvilés

Al grito de 'Ale Avilés Ale' la afición blanquiazul desplazada a Guijuelo disfrutó de su sueño particular. El Real Avilés empató contra los salmantinos. Como se presagiaba. Pero fue con suspense. No fue un tostón de partido, aunque en la segunda mitad con los dos equipos, con las mismas necesidades, leyeron el partido como debían. Y todos tan amigos. Fiesta compartida, Copa del Rey y promoción de ascenso aseguradas y a disfrutar de una temporada en la que los dos han dado muestras de tener las ideas muy claras y a la que han puesto una guinda que todavía tienen que disfrutar.

El Real Avilés y el Guijuelo saltaron al campo que no sabían muy bien cómo iba a ser el partido. Nadie quería encajar un gol. El miedo era mayor que las ganas de buscar la portería rival y las defensas se imponían a los ataques. Los avilesinos comenzaban la presión un poco más atrás que en otras ocasiones, pero no dejaban un metro cuando el balón entraba en su campo. Mientras, los jugadores del Guijuelo no tenían dudas, querían el balón. Un mediocentro se metía entre los centrales, que se abrían mucho, adelantaban a los laterales y al final todo quedaba en una partida de ajedrez en la que se sacrificaban los peones, pero la 'reina', en este caso la portería, permanecía intacta.

Uribe no se dejó nada en el tintero. Salió con el equipo de gala. La ausencia de Álex Arias la cubrió Matías, que cayó a la derecha y desplazó a Borja Prieto al centro para jugar por detrás de Ito. De todos modos, tampoco entraron demasiado en juego los jugadores atacantes avilesinos. Hasta que el Guijuelo rompió el encuentro. Peña recibió entre los centrales, encaró a David y llevó la alegría a la grada del municipal salmantino.

Fue la mecha que prendió la rabia de los avilesinos. Comenzaron a tocar el balón, a buscar la portería rival y Wilfred se convertía en el protagonista. Ito avisaba en una jugada en la que el línea marcaba fuera de juego. Pero salió de posición reglamentaria cuando Omar le metía el balón por el centro de la zaga y el delantero no se ponía precisamente nervioso para superar al meta local. Al filo del descanso las tablas volvían al marcador.

Un suspiro de alivio salió de los aficionados avilesinos. Todo el mundo tenía claro que si se llegaba a los últimos minutos con el marcador igualado que no habría demasiados riesgos por parte de ninguno de los dos equipos. Nadie quería perder. No es necesario hablar. Basta con mirar las caras para saber lo que pasa por las cabezas de los protagonistas y todos tenían claro que lo mejor era estarse tranquilos que dejar para la última jornada el objetivo.

Valía el empate

La segunda mitad fue de mucho centrocampismo, apenas ocasiones y los dos porteros como meros aficionados siguiendo un partido en el que los dos equipos se jugaban mucho. Tanto como una temporada. Una temporada en la que se han ganado el derecho a disputar la promoción de ascenso a Segunda División después de sumar 60 puntos. El de ayer sólo fue uno más. Ni más ni menos importante que el logrado en la primera jornada en el Suárez Puerta frente a la Cultural Leonesa.

Y la afición lo disfrutó. Bailó con los jugadores. Animó a los del Guijuelo. Cantó. Manteó. Y disfrutó con las sucesivas duchas a los miembros del cuerpo técnico y la directiva. No se salvó nadie. Era para celebrarlo. No faltó el «Cousillas quédate», con José Luis Rodríguez sin querer ser protagonista, pero siéndolo. El Avilés vuelve a ser equipo de promoción a Segunda División 18 temporadas después. Chus Bravo se escondió. Los protagonistas eran los jugadores. Y Uribe, un técnico que ha vuelto a sonar con fuerza en el fútbol nacional. Dieciocho años ha necesitado el Real Avilés para sustituir a aquel equipo que Quirós llevó a pelear por la categoría de plata.