UEFA Nations League

Alemania: renovarse o morir

Los jugadores alemanes lamentándose ante el gol de Holanda/EFE
Los jugadores alemanes lamentándose ante el gol de Holanda / EFE

El conjunto de Joachim Löw perdió catastróficamente ante la 'Oranje', algo que no sucedía desde 1992, en un partido nefasto para los teutones que dejó patente la necesidad de un cambio generacional y de juego

MELISA CABALEIROMadrid

«El fútbol es un juego de 11 contra 11 donde siempre gana Alemania», decía Lineker. Pues bien, en estos últimos tiempos parece que el equipo teutón haya sido objetivo de un hechizo maligno que le aleja del buen fútbol que le alzó como campeón del mundo en 2014. Como así pasara con la selección española de Vicente del Bosque tras lograr de forma consecutiva dos Eurocopas y un Mundial, la 'Die Mannschaft' está viviendo su etapa más oscura. Con un equipo parco en ideas, lento y sin alma tanto en ataque como en defensa, con un Neuer muy alejado de su mejor versión y un Löw criticado por su inmovilismo y confiaza en la vieja escuela, el conjunto alemán afronta una de sus peores rachas: ya van tres partidos oficiales consecutivos sin ver portería y su última victoria en un partido oficial se sitúa en el pasado 23 de junio, aquel partido mundialista ante Suecia en el que Kroos salvó los muebles gracias a una falta transformada en el gol de la victoria en la última jugada del partido, un tanto histórico por convertirse en el más tardío en la historia de los mundiales para la escuadra germana.

Y es que, Alemania ha convertido su juego en previsible. Ante Holanda, el conjunto teutón recibió la mayor goleada desde que Joachim Löw -el entrenador con más partidos al frente del equipo, 168- está en el banquillo. La 'Oranje' no vencía al cuadro germano en competición oficial desde la Eurocopa de 1992, donde cosechó un generoso 3-1. Desde ese momento, han pasado más de 20 años, en los que el equipo holandés ha sido incapaz de sacar los colores a su vecino. Una derrota en la que sería injusto culpar a un solo jugador, porque fue un bochorno generalizado. Punto por punto, en la portería, Manuel Neuer cosechó una floja actuación convirtiéndose en responsable de uno de los goles del rival. «No sé si todos los jugadores se sienten inseguros. Eso es algo que todos necesitan preguntarse», expresó el guardameta alemán. Lo cierto es que, haya o no dudas, los teutones no supieron aprovechar sus ocasiones ante Holanda y aunque tuvieron fugaces destellos de calidad, todo quedó en eso, en una breve ilusión.

Alemania dejó síntomas de ser una selección superada que necesita encontrarse a sí misma de alguna manera y Joachim Löw no encuentra la fórmula para hacer frente a un problema que reside en el claro inmovilismo de la plantilla. El preparador continúa confiando en los jugadores con los que conquistó el mundo en 2014. En concreto, la mala imagen de sus centrales, Mats Hummels y Jerome Boateng quedaron señalados en el duelo ante la 'Oranje'. «Nos faltáis al respeto, todavía seguimos siendo un gran equipo, uno de los mejores, no somos unos aficionados», se quejó Hummels. «Comprendo que habrá un debate y que debo vivir con ello. Ahora me voy a concentrar en el partido contra Francia y no en ese debate en la opinión pública, que me parece muy normal», reconoció el técnico en rueda de prensa. Un debate que cada vez fomenta más la entrada de Ter Stegen y la salida de un Neuer muy alejado de su mejor nivel, algo que se refleja claramente en los malos resultados del Bayern de Múnich. El equipo muniqués, sexto en la Bundesliga -campeonato en el que fueron campeones durante las últimas seis campañas- continúa siendo el termómetro de la selección y eso se notó en el bajo rendimiento mostrado por los cinco jugadores de la escuadra de Nico Kovac que fueron titulares. Löw dio la oportunidad a Joshua Kimmich, pero no es la única modificación que se torna necesaria. Los aficionados que ya disfrutan del juego del joven defensa, todavía esperan hacerlo con el talento de otros como Sané, Goretzka, Brandt y Draxler.

Pero no solo hace falta renovar la plantilla, sino también cambiar el modelo de juego, lento y algo predecible. Ejemplo de ello son los tres partidos oficiales en los que el equipo alemán no consigue cantar gol, quizá por la clara falta de referencia en ataque. Con un Özil que se bajó del carro por la polémica racista -en el Ársenal lleva dos goles en seis partidos de Premier- la sombra de Klose o Mario Gómez sigue siendo demasiado alargada para Timo Werner. Con él, Alemania suma ocho goles en los 20 partidos jugados como internacional.

Ante Holanda, Löw hizo debutar a Mark Uth, que acumuló 17 goles con el Hoffenheim la temporada pasada y en la actual, aún no se ha estrenado con el Schalke. En resumen, Alemania se ha convertido en un equipo que parece necesitar algo más y cuya única alegría fue la victoria tímida ante Perú en el amistoso disputado el pasado mes de septiembre. Una imagen que no convence y ante la que el equipo no sabe como responder. El centrocampista del Real Madrid, Toni Kroos que tampoco está ofreciendo su mejor versión al vestir la elástica blanca -su error en el pase hacia atrás fue la principal causa de la derrota ante el CSKA Moscú en Champions- se mostró crítico y reflexivo: «Es difícil encontrar las palabras adecuadas tras perder 3-0. No ayuda decir que hicimos algo bien. Somos responsables de lo que ha ocurrido y estamos muy decepcionados», indicó el alemán. Tanto el empate ante Francia en la primera jornada de la Liga de Naciones como dolorosa derrota ante Holanda, colocan a Alemania último de grupo con apenas un punto y con gran peligro de descender en la competición. No obstante, tendrá la oportunidad de redimirse el próximo martes ante la campeona del mundo y de volver a la senda de la victoria de nuevo ante Holanda el próximo mes de noviembre.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos