El desafío de la Fastnet Race

La tripulación del ‘Wanted’ trabaja en la puesta a punto del velero en el Puerto Deportivo de Gijón. /
La tripulación del ‘Wanted’ trabaja en la puesta a punto del velero en el Puerto Deportivo de Gijón.

El ‘Wanted’, de Ricardo Simal, participará este verano en una de las regatas más duras del mundo

CÉSAR SÁNCHEZ TESSIERGijón

El deporte asturiano siempre se ha caracterizado por afrontar grandes desafíos. Pero hasta ahora ninguna embarcación asturiana se había hecho a la mar en una de las grandes regatas de altura a escala mundial como la Fastnet Race. Una de las citas más míticas del calendario, a la par de competiciones como del prestigio de la Sydney-Hobart.

Ricardo Simal y la tripulación compuesta por su hermano José, Alejandro Cuetos, Ignacio Macías, Enrique Serrano y Tomás Solarana no se lo han pensado dos veces a la hora de tomar la salida en esta regata a caballo entre lo deportivo y la aventura. «Se me ocurrió hace dos años y este nos hemos puesto a ello. Es una prueba que siempre me atrajo desde que de muy pequeño comencé a navegar en optimist», comenta Ricardo Simal, patrón del velero y alma máter del proyecto.

Los trámites no son sencillos. De mano, no es nada fácil inscribirse en la regata ya que, desde el fallecimiento de 15 tripulantes en 1979, la organización ha impuesto normas muy estrictas tanto en el tipo de embarcación como en los requisitos de los regatistas, que deben contar con una acreditación de la Federación Internacional. Para completar la dificultad, solo se admiten 350 veleros, cuya inscripción se completa en menos de una hora.

Para zambullirse en la historia de esta regata cargada de tradición y que tiene un carácter bianual hay que remontarse hasta 1925. Su gran exigencia llevará a la tripulación asturiana a enfrentarse a la más adversas condiciones de navegación, con continuas borrascas, corrientes y viento por encima de los 30 nudos de intensidad. «La misma organización te adelanta que en la prueba te vas a encontrar con condiciones muy malas para la negación. Pero estamos preparados para ello», asegura Ricardo Simal.

Un recorrido de 600 millas

La regata consta de un recorrido de 600 milas (1.100 kilómetros), en el que la flota, integrada por 2.500 tripulantes pertenecientes a veinte nacionalidades distintas, tomará la salida el seis de agosto en el puerto inglés de Cowes, en la isla Wight, al Sur de Inglaterra. Desde allí se dirigirá hacia el Suroeste de Irlanda para rodear el Faro de Rock Fastnet, conocido como la lágrima de Irlanda porque era lo último que veían los emigrantes irlandeses al partir hacia Estados Unidos. Desde allí, pondrá proa de vuelta a Inglaterra y, tras unos cinco días de navegación, la regata finalizará en el puerto de Plymouth.

Las embarcaciones navegarán por los canales de Solent y La Mancha y medirán sus fuerzas con la dureza del Atlántico Norte, pasando por los caladeros de Gran Sol. «La mar siempre te puede», afirma Simal resignado, que, tras tantos años navegando, tiene claro dónde están los límites de su velero y de sus compañeros.

No obstante, su embarcación, el Wanted, un SWAN 411, es uno de los emblemas de la flota de cruceros asturianos y que ha brillado en regatas como El Gaitero y algunas otras de las más destacadas de la costa cantábrica.

El barco asturiano sabe que se encontrará con tripulaciones y rivales muy profesionalizados y con presupuestos importantes. El objetivo no es otro que hacer una buena clasificación dentro de su categoría: «No nos conformamos con solo participar. Intentaremos hacer un papel destacado en nuestra categoría», afirma Simal.

Pero este proyecto viene acompañado de muchas renuncias personales del patrón y sus tripulantes, que casi cada vez que tienen un momento libre se hacen a la mar para mejorar el rendimiento de su embarcación.

También el aspecto económico es importante ya que este proyecto cuenta con un presupuesto de unos 35.000 euros. Por eso, redoblan esfuerzos para buscar apoyos. Los primeros ya han llegado y el Real Club Astur de Regatas, el Ayuntamiento de Gijón, Decathlon y el Puerto Deportivo ya han decidido respaldar a estos pioneros.